Cuando las temperaturas bajan y comienza el cambio de tiempo, no solo es necesario adecuar el armario con ropa de abrigo, sino también preparar la despensa.

Hoy os ofrecemos siete consejos para calentar el organismo que os ayudarán a sobrevivir al frío:

  1. Cocinar platos calientes

Hasta hace cuatro días, comíamos muchas ensaladas, gazpachos y cremas frías, preparaciones ligeras y frescas para combatir el calor, pero cuando llega el frío, todos estos platos dejan una sensación frío al cuerpo y debemos optar por todo lo contrario: sopas y cremas, estofados, salteados, vapor…: preparaciones calientes y comidas de cuchara que aporten calor al organismo.

¡Cocinar no significa hervir todo más de la cuenta! Es importante respetar los tiempos de cocción de los alimentos para poder conservar sus propiedades. Cuando decimos que hay que priorizar los alimentos cocinados, nos referimos sencillamente a que no sean crudos o fríos de la nevera.

Es cierto que todo el mundo es diferente y que, por tanto, ¡la individualización es clave! Si sois calurosos, incluso en invierno, podéis optar por preparaciones más neutras o frías; pero si siempre tenéis las manos y los pies fríos, necesitaréis alimentos y preparaciones que os ayuden a calentaros.

Un truco: si os apetece mucho tomar ensaladas, podéis combinar alimentos crudos y cocidos; de manera que quede una ensalada tibia. Podéis mezclar, por ejemplo, rúcula y brotes variados con salteado de zanahoria, repollo y shiitake o con brócoli escaldado cuatro minutos o calabaza al horno.

 

  1. Incorporar alimentos ricos en hidratos de carbono de absorción lenta

Las verduras y hortalizas de temporada (calabaza, zanahoria, chirivía o remolacha), los tubérculos (patata, boniato), las legumbres y los cereales integrales aportan hidratos de carbono de absorción lenta que permiten que el organismo pueda generar energía y calor progresivamente.

Además, son alimentos que permiten hacer muchísimas recetas saludables y calientes, ideales en esta época del año. He aquí algunos ejemplos:

  • Crema de calabaza y chirivía con jengibre
  • Estofado de azukis con verduras
  • Sopa de mijo y zanahoria
  • Boniato al horno con salteado de kale y shiitake
  • Hamburguesas de arroz integral y lentejas

  1. Los frutos secos, el snack ideal

Castañas, almendras, avellanas, nueces… Los frutos secos son ideales en esta época del año, porque con poca cantidad aportan más calorías y, por tanto, ayudan a producir más calor.

¡Pero no os asustéis! ¡Más calorías no necesariamente significa engordar! Esto depende, en gran medida, del tipo de alimento y su calidad y de cómo es la alimentación a lo largo del día; y concretamente los frutos secos son alimentos ricos en grasas saludables, proteína, minerales, vitaminas y fibra que nos sacia, y no engordan. De hecho, los estudios científicos más recientes demuestran que consumir entre 30-50 g de frutos secos no solo no engorda, sino que puede contribuir a lo contrario.

  1. Guardar la fruta fuera de la nevera

En verano, guardamos las frutas en la nevera para que aguanten más tiempo, pero ahora en invierno, tomar las frutas frías enfría el cuerpo. Es mejor guardarlas en un bol a temperatura ambiente.

Además, si sois frioleros también podéis optar por tomar la fruta caliente en forma de compota o saltearla con aceite de coco y canela para calentarla.

  1. Pasarse a las infusiones y bebidas calientes

Cuando hace frío, es probable que cueste más beber agua, pero no debemos olvidar que es muy importante estar hidratado. Una buena estrategia es tomar infusiones o caldos que nos ayuden a mantener la temperatura corporal y que nos mantengan hidratados a lo largo del día.

Para mayor comodidad, podéis llevar un termo al trabajo para beber durante la jornada.

  1. No olvidarse de las especias

Las especias ligeramente picantes son unas grandes aliadas cuando cambia el tiempo, porque ayudan a movilizar la energía hacia las extremidades y, así, evitar la sensación de frío. Hablamos del jengibre, la pimienta negra, el curry, el ajo, la canela o el clavo. 

Se pueden incorporar en infusiones o se pueden añadir en polvo a los platos, como, por ejemplo, en un salteado de verduras, curry o salsas.

  1. Hacer ejercicio físico de manera regular

¡El deporte es uno de los mejores energizantes! Ayuda a activar la musculatura y a generar calor. Buscad una actividad física o deporte que os guste y ejercitad el cuerpo de manera regular.

Además, también podéis empezar a hacer cambios en los hábitos diarios como, por ejemplo, evitar las escaleras mecánicas o los ascensores y subir a pie.

 

Gina Estapé

Dietista, creadora del blog myhealthybitesblog.com y graduada en publicidad y relaciones públicas

Gina Estapé

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