El zaatar se compone principalmente de tomillo, zumaque, semillas de sésamo y sal, y puede incluir también algunas hierbas aromáticas al gusto como orégano, comino o hinojo. Estos sencillos ingredientes ya eran valorados por las antiguas civilizaciones por sus poderes curativos. Una deliciosa crema rica en antioxidantes que nos descubrirá unos de los grandes secretos curativos de los faraones.

Respecto al calabacín, son tantos los beneficios de esta excelente verdura que merece la pena tenerla siempre a lo largo de toda la temporada. Cabe destacar que constituye un alimento ideal para estómagos delicados y actúa sobre el sistema digestivo como emoliente, refrescante y sedante. Su pulpa tiene un sabor sutil y resulta refrescante y muy agradable al paladar incluso ideal para consumir en crudo. El calabacín, además, posee una muy buena cantidad de vitaminas excelentes para la buena salud y apariencia de la piel. Contiene un 93% de agua y está compuesto por enzimas y vitaminas A, B1, B2, B3 y C; como mineral principal cuenta con el potasio, y en menos cantidad calcio, fósforo y hierro. Estos nutrientes se encuentran sobre todo en la piel, por lo que hay que procurar consumirlo lo más firme y fresco posible y, sobre todo, de cultivo ecológico.

¿Es indispensable poner patatas en una crema de verduras? Pues no necesariamente; gracias al poder espesante de las semillas de chía, incluso la crema de calabacín os quedará densa. No es de extrañar que las semillas de chía estén tan de moda, dadas sus múltiples virtudes culinarias y nutricionales. Originaria de México, en la época precolombina, la chía era la base alimentaria de los aztecas y mayas, junto con las judías, el maíz y el amaranto, además de considerarla una planta medicinal y de ofrenda a los dioses. Desde el punto de vista de la salud, en primer lugar, sus semillas no llevan gluten y contienen hasta un 30% de proteínas completas, muchos minerales como el calcio, hierro, fósforo y magnesio, así como las vitaminas C y B9. Las semillas de chía además son una de las principales fuentes vegetales de omega-3, un ácido graso esencial imprescindible para el sistema cardiovascular, el equilibrio psíquico y las reacciones inflamatorias.

Si queréis beneficiaros de un aporte equilibrado de omega-3, podéis consumir dos cucharadas soperas al día en forma de polvo. Las podéis triturar en un molinillo hasta obtener una harina e incorporarlas al muesli, al yogurt, en ensaladas o platos de verdura. Por último, destacar, además, su riqueza en fibra y su acción en el bienestar digestivo, ya que contienen fibras insolubles reguladoras del tránsito intestinal y fibras solubles que les confieren propiedades mucilaginosas considerables. En la cocina, las semillas de chía aligeran cualquier plato: mezcladas con algún líquido, sin necesidad de molerlas ni calentarlas, en pocos minutos forman un gel que aporta cremosidad a cualquier receta; aprovechad para incorporarlas en preparaciones esponjosas como bizcochos y muffins o líquidas como smoothies.

Ya en la Edad Media, el filósofo y médico judío Maimonides describió la mezcla de zaatar como alimento excelente del cerebro. Actualmente es un ingrediente fundamental en el Líbano, Israel, Palestina y otras cocinas de Oriente Medio. El zaatar se puede elaborar en casa en las proporciones y variantes que más gusten; se puede hacer con orégano, con cebolla picada, con sésamo e incluso hay quien sustituye el zumaque por bayas de pimienta. El uso de este aderezo tampoco tiene normas: a mí me encanta para marinar aceitunas, espolvorearlo sobre el hummus, las verduras, con aceite para el pan de pita o como ingrediente de otras salsas. Esta deliciosa mezcla de especias y semillas, además de realzar cualquier plato, aporta numerosos beneficios.

El zaatar es una mezcla rica en antioxidantes, digestiva y con un gran número de sustancias como aceites esenciales y flavonoides, que actúan como ayuda para reducir el riesgo de padecer cáncer, hipertensión arterial, enfermedades cardiovasculares o diabetes. Entre las plantas empleadas, cabe destacar el tomillo y el orégano, que contienen timol, un aceite esencial excelente con efectos bactericidas, carminativos, desinfectantes e inmunoestimulantes. El uso de especias ayuda a estimular las secreciones, tanto de saliva como estomacales, indispensables para una buena digestión y para proteger los receptores del gusto, lo que ayuda a disfrutar más de los alimentos.

La receta

Ingredientes

  • 2 calabacines
  • 1 diente de ajo
  • 2 cucharadas de semillas de chía
  • 200 ml de caldo de verduras
  • 1 c.p. de zaatar (yo lo he hecho con orégano y tomillo, comino en polvo y semillas de sésamo tostadas)
  • Sal marina y pimienta al gusto
  • 1 c.s. de aceite de oliva

Preparación

  1. Calentar el aceite de oliva con el ajo laminado y dorar los calabacines cortados en rodajas finas, durante 10-15 minutos hasta que estén tiernos. Moler las semillas de chía. Triturar los calabacines con el caldo, el polvo de chía y una pizca de zaatar. Corregir de sal y pimienta, tapar y dejar que espese y que se enfríe unos minutos. Consumir bien fresquito de la nevera con zaatar espolvoreado por encima.

Que lo disfrutéis,

¡Mucha salud!

Cristina Arroyo
Cristina Arroyo

Dietista y naturópata