Colores antioxidantes como el de la remolacha, la zanahoria, la calabaza, la granada o el boniato; potentes anticancerígenos como el brócoli, la col, las coles de Bruselas, la col lombarda o el puerro, o maravillosas raíces depurativas como el nabo o la chirivía; hojas verdes llenas de clorofila renovadora como las acelgas, la col kale o las espinacas. Todas ellas nos aportan todos sus nutrientes durante el otoño y el invierno para salir a la conquista de una cálida primavera con plenitud de energías y abundancia de fuerzas renovadas.

Para este asado de verduras de otoño-invierno he elegido algunas de mis preferidas: cubitos de calabaza, zanahoria, boniato, remolacha y apio-nabo, tiras de ajos tiernos denominación de origen de Vilanova, unas flores de brócoli y coliflor, hinojo y unos espigalls, pero podríais utilizar las alcachofas, las cebollas, los rabanitos, los puerros o las coles, por ejemplo. Estos vegetales se suelen preparar cocidos o al vapor, pero asándolos adquieren otra dimensión en sabor y textura. También podemos preparar en el horno cualquier verdura que normalmente cocinamos con otras técnicas, como las judías verdes, la col lombarda o las setas. Al asarlas, se concentran los sabores con matices más dulces, con una textura tostada y crujiente en el exterior, dejando el interior tierno y muy sabroso e inundando la cocina de aromas reconfortantes cuando se asan en un día frío. La cebolla, el ajo y el puerro, que normalmente son la base de sofritos, ganan mucho en sabor al asarse, y también prometen digestiones más ligeras.

Una colorida y alegre bandeja de verduras asadas con sabores y texturas diferentes que os servirá como plato principal acompañado de una buena ensalada y un poco de hummus o como acompañamiento de un cereal como quinoa, cuscús o arroz basmati. Una combinación plena y abundante en nutrientes beneficiosos para la salud; betacarotenos, betaína, clorofila, vitamina C, ácido fólico, potasio, hierro… Para conseguir un resultado realmente apetecible no olvidéis sazonarlas y añadir un toque extra de sabor; para ello, nuestros mejores aliados serán el aceite, preferiblemente de oliva virgen extra de primera presión bio, sal marina, hierbas y especias. Cuáles elegir ya dependerá de gustos, pero para mí, las hierbas provenzales y mediterráneas combinan muy bien con cualquier verdura asada; yo he utilizado romero y tomillo. Preferiblemente utilizad hierbas secas para evitar que acaben chamuscadas.

Hace ya un año que os acompaño desde aquí y, cuando intento expresar mi agradecimiento al universo por esta apasionante labor que puso en mi camino, las palabras son insuficientes. Estoy agradecida por tener la oportunidad de acompañar a personas que un día perdieron el rumbo y, con él, la salud, y hoy gracias al estilo de vida y una dieta saludable encuentran la dirección y la armonía. La gratitud es como una semilla que germina y se multiplica, tiene que ser de corazón, agradecer de verdad, sintiendo la satisfacción y la alegría de todo lo que tienes. Las semillas muestran su agradecimiento, germinando sin condiciones, y cuando nos han entregado su grandeza en forma de sabores y formas, en nutrientes y delicias, entonces, ya hacia su final, cuando se merecerían un descanso porque todo lo han dado, se espigan y nos dan más semillas para seguir creando abundancia, para honrar sus vidas. “Todo lo que no se da se pierde”: éste es el mensaje de la generosa naturaleza. Gracias de todo corazón.

La receta

Ingredientes:

  • Un trozo de calabaza
  • Una remolacha
  • Un nabo
  • Un bulbo de hinojo
  • Ajos tiernos
  • Un brócoli pequeño
  • Unas flores de coliflor
  • Unos espigalls (si no se encuentran, se pueden poner unas hojas de col kale o alcachofas)
  • Aceite de oliva virgen extra
  • Sal marina
  • Una ramita de romero fresco
  • Una ramita de tomillo fresco
  • Hummus para acompañar (si se acompaña con cereal, no hace falta)

Preparación: Disponer en una fuente para horno las verduras cortadas y regar generosamente con un buen chorro de aceite de oliva virgen extra. Espolvorear con un poco de sal marina y las hojas del romero y del tomillo frescos. Yo las he dejado a temperatura media durante unos 20-25 minutos porque me gusta que queden con una textura un poco consistente.

Cristina Arroyo
Cristina Arroyo

Dietista y naturópata