Se sospechaba, y ahora ya hay estudio científico que lo ha comprobado: “Los niños entre uno y tres años comen un exceso de proteínas animales, lo que provoca que, a partir de los cinco y sobre todo los ocho y nueve años ya tengan sobrepeso u obesidad”, dice el médico Vicente Varea Calderon, jefe de la Sección de Gastroenterología, Hepatología y Nutrición Pediátrica del Hospital Sant Joan de Déu y uno de los médicos participantes del estudio, impulsado por Alsalma 2.0 del programa “Alimentando la Salud del Mañana”, que pertenece a Danone Nutricia.

Amanida d'hortalisses en el bol ideat per Lékué amb mesurador

Varea asegura que hasta ahora nunca se había hecho una “fotografía” de la sociedad infantil del Estado entre cero y tres años, y de aquí la importancia del estudio, porque “es en la primera infancia cuando se establecen los hábitos alimentarios y también lo que provoca las repercusiones cuando son mayores”, explica en declaraciones para Soycomocomo.

Entre los 1.500 niños de la muestra, el estudio ha comprobado que las proteínas animales son presentes en más de una comida diaria, con raciones que doblan las recomendaciones habituales (entre 35 y 40 gramos), y que también se toman más grasas de la cuenta a menudo por culpa de una ingesta excesiva de leche de vaca y de postres lácteos.

Mientras tanto, las frutas, las verduras, las hortalizas y las legumbres son los grandes olvidados, según el estudio. “Es una lástima, porque estos son los alimentos que permiten que el organismo se mantenga en su Ph ideal, alcalino, mientras que las proteínas animales acidifican el organismo, y por eso acaban provocando alteraciones metabólicas”.

Otra conclusión del estudio pionero es que hay un exceso de vitamina A y sodio, mientras que los niños tienen déficit de yodo, hierro y vitamina D.

Unos buenos hábitos para conseguir una dieta saludable, según Marta Ramon, jefe de la sección de Endocrinología del Hospital Sant Joan de Déu, pasan por planificar los horarios de comer. “La primera norma es no saltarse ninguna comida”. Para empezar, el desayuno es imprescindible, porque, después de toda la noche sin comer, el cuerpo se tiene que poner en marcha con una aportación de glucosa que mantendrá activo el cerebro.

“Los casos de sobrepeso u obesidad que veo en la consulta son de niños que no desayunan; saltan directamente de la cena a la comida; es entonces, a mediodía, cuando tienen mucho hambre, y comen demasiado”.

Así pues, desayuno (a primera hora y a media mañana) comida, merienda y cena. Las cinco comidas necesarias y con una característica común: comer equilibrado. “Para que los niños lo entiendan, hago un dibujo y les enseño cómo tienen que ser los platos, qué alimentos deben contener: verdura y hortaliza (cruda o cocida) de primero; proteínas (animales o vegetales) e hidratos de carbono, de segundo”.

La endocrinóloga refuerza las explicaciones teóricas con preguntas, “muy sencillas”, matiza: “¿Qué te parece más saludable: un cruasán o una manzana?” A partir de aquí, Marta Ramon les hace saber que, cuanto más procesos de elaboración haya pasado un alimento, menos saludable será. “Una manzana buena no ha pasado por ningún proceso de elaboración; tan sólo la han cogido del árbol y listos”.

Después de las explicaciones sobre la comida, el segundo consejo es el deporte. “Es ideal que hagan actividad física diaria, que tengan el hábito de andar, de subir escaleras”. Si, además, “se enganchan a un deporte de competitividad, perfecto, porque el ritmo de la actividad les hará hacer un cambio radical, puesto que se darán cuenta que, para rendir, tendrán que cuidar la alimentación”.

Por otro lado, el vocal de la Sección Catalana de Pediatría, Álvaro Díaz, afirma que “el exceso de peso infantil también es el germen de enfermedades en adultos”, porque órganos del cuerpo como el corazón, el hígado, las articulaciones o los hombros tienen sobrecarga. También hay otras enfermedades derivadas, como la arteriosclerosis, la hipertensión arterial, la diabetes mellitus o, también, los ataques de corazón.

Una propuesta de menú saludable según Josefina Llargués

Amanida hortalisses i fruites Lékué

Desayuno:

  • Una pieza de fruta fresca de la estación o un zumo natural recién hecho
  • Pan integral con miel, mermelada, queso fresco…
  • Un vaso de bebida vegetal de almendras, avellanas, arroz, quinoa…, sin azúcar añadido o un yogur natural, si se toman lácteos

A media mañana:

  • Una pieza de fruta o cuatro o cinco frutas desecadas (dátiles, higos, orejones…)

Comida:

  • Una ensalada variada
  • Un guiso de legumbres con verduras y hortalizas y un cereal (arroz, cuscús, quinoa…)
  • Un puñado de nueces, almendras, piñones o avellanas

Merienda:

  • Un yogur y un puñado de uvas o cualquier otra fruta de temporada, o un bocadillo pequeño de pan integral con tomate y aceite de oliva virgen y relleno de lo que al niño más le guste

Cena:

  • Una crema de verduras
  • Pescado al vapor acompañado de un salteado de zanahoria, brócoli, puerro…
  • Una manzana cruda o al horno

Trinitat Gilbert
Trinitat Gilbert

Periodista