bigstock-baby-105609-e1474904782965Con tus pequeños, no te la juegues. Los bebés nacen con los órganos digestivos inmaduros y tardan meses en poder empezar a digerir alimentos distintos a los de la leche materna. Por eso, la OMS recomienda que como mínimo los seis primeros meses de vida los pequeños sean alimentados exclusivamente con leche de la madre. La leche materna es la mejor elección ya que es el único alimento que proporciona al bebé los nutrientes óptimos y las vitaminas necesarias para su correcto desarrollo. Es a partir del primer año cuando podemos empezar a introducir otros alimentos que complementarán la leche materna, pero nunca la sustituirán.

Esta introducción debe ser lenta y paulatina para respetar el ritmo natural que el bebé necesita para ir descubriendo y aceptando nuevos sabores, texturas, olores y grupos de alimentos. Pero ojo con lo qué le damos: si, por el motivo que sea, tenemos que recurrir a la leche de fórmula o, más adelante, a los potitos envasados, es muy importante escoger las marcas que nos ofrezcan productos ecológicos de gran calidad, lo más naturales posibles y con los mínimos ingredientes posibles. Así, evitaremos aquellos cargados de azúcares y aditivos innecesarios que puedan generar toxicidad o cualquier otro problema.

¿Qué opciones sanas tengo de leche de fórmula?

A la hora de escoger una buena leche de fórmula, tenemos tres grandes opciones que podemos encontrar en el mercado eco:

  • Leche de vaca ecológica: Holle, por ejemplo, ofrece una leche de fórmula completa que incluye todos los nutrientes necesarios, fáciles de digerir y formulada para asemejarse a la proteína que proporciona la leche materna.
    Es importante evitar la leche de vaca embotellada ya que tiene poco valor biológico, es difícil de digerir y acostumbra a venir cargada de aditivos (grasas animales o productos sintéticos).
  • Leche de cabra ecológica: más digerible que la de vaca porque tiene menos lactosa, sin gluten, sin azúcares y aún más parecida a la leche materna. Se recomienda en caso de alergias o intolerancias a la lactosa de vaca y es apropiada a partir de los seis meses de vida y hasta los tres años, como complemento a una dieta sólida. También la encontraréis de la marca bio Holle.
  • Leches vegetales: la tercera gran opción. Aunque sus propiedades son distintas a las de la leche materna y a la leche animal, son nutritivas y energéticas y pueden tomarse también como complemento a la dieta sólida. La leche de almendras, por ejemplo, es una buena alternativa a la leche de vaca ya que es muy rica en calcio, no tiene caseína ni grasas saturadas, no provoca alergias y tampoco contiene gluten. Podemos hacerla en casa o bien comprarla hecha (leed siempre las etiquetas y evitad las que tienen mucho azúcar).

 

bigstock-cute-baby-eating-solid-food-fr-6379230-e1474904962913¿Y las papillas?

Las papillas han sido utilizadas tradicionalmente como plato de tránsito entre una alimentación exclusivamente líquida y otra más madura y sólida. Se trata de cocimientos espesos de harinas, sémolas, tapioca, o fécula de patata que se aderezan con caldo, agua o leche.

Como siempre, si las preparamos en casa, conviene priorizar los alimentos de alta calidad, preferiblemente ecológicos. Es aconsejable empezar con las papillas poco espesas para que el bebé pueda tragarlas sin dificultad y luego ir aumentando la dosis de harina de forma progresiva.

En caso de que optemos por comprar papillas envasadas, una vez más, es imprescindible seleccionar con cautela el producto, ya que la industria alimentaria tradicional tiende a incluir grandes cantidades de azúcares, sal u otros aditivos muy poco recomendables para nuestros bebés.

Dos marcas de confianza que comercializan papillas ecológicas e instantáneas para bebés son la suiza Holle y la catalana Aliment Vegetal con sus papillas Biocrecimiento. Estos potitos eco se preparan a partir del grano entero del cereal, por eso contienen más fibra y favorecen el correcto tránsito intestinal, aportan importantes cualidades nutritivas y digestivas y están elaboradas a partir de materias primas ecológicas de alta calidad.

¡Probad con las papillas de quinoa, trigo sarraceno o kokoh (combinación de azukis y alga kombu) y apostad por una alimentación realmente saludable desde la infancia!