Mientras que la primavera es una época ideal para eliminar toxinas, depurar, dejar de lado la acción y hacer una pausa, el verano es el momento del año en que todo el mundo se propone eliminar esos kilos que le sobran, ya que tanto la temperatura como los alimentos propios de esta estación nos lo ponen muy fácil. En verano abundan las frutas y las verduras ricas en agua y bajas en grasas porque nuestro cuerpo lo que necesita es hidratación, alimentos que refresquen, que ayuden a rebajar la temperatura y que sean fáciles de digerir para evitar sentirnos cansados ​​y decaídos. Ahora bien, tomarnos este hecho propio de la naturaleza para imponernos la meta de perder los kilos que hemos ido aculando durante el resto del año y vivirlo como una obligación para lucir un bikini: no, no tiene ningún sentido.

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¿Somos una talla? ¿Un número? No, no lo somos. Somos personas reales, perfectas por el simple hecho de ser personas. Personas que tenemos que amarnos por cómo somos por dentro, porque cuando lo hacemos y queremos lo mejor para nosotros, esto es lo que obtendremos. Cuando realmente nos amamos y nos aceptamos todo funciona bien y fluye. Es entonces cuando conseguimos nuestro peso ideal, nuestra salud mejora y el resto de aspectos de nuestra vida también. Cuando nos queremos y nos aceptamos a nosotros mismos logramos normalizar nuestro peso corporal. Mientras no haya amor hacia uno mismo, mientras haya conflicto, el peso no será el que deseamos

Para poder amarnos a nosotros mismos lo primero que tenemos que hacer es dejar de criticarnos y juzgarnos. Cuando nos criticamos nos estamos boicoteando, nos paralizamos y nos quedamos bloqueados sin hacer nada para conseguir nuestros objetivos. ¿Por qué en lugar de juzgarnos y criticarnos no nos observamos con curiosidad y amabilidad? Pensad por un momento en algunas de las cosas negativas que os decís a vosotros mismos. ¿Como os sentís? Ahora cambiad el pensamiento negativo por uno de positivo o pensadlo desde un punto de vista de curiosidad y sin juicios. ¿Como os sentís ahora? Desde aquí, desde esta segunda posición, que es la del amor, es desde donde vendrá el peso que deseáis.

Os propongo también que en lugar de pensar «debería perder 2 kilos antes del 31 de julio» pensad y escribid lo siguiente: «Si realmente quiero hacerlo, puedo perder 2 kilos antes del 31 de julio». Cuando decimos “debería” nos estamos marcando una imposición que nos paraliza y, además, nos estamos diciendo que estamos haciendo o hemos hecho algo mal. En cambio, si decimos “puedo”, nos estamos dando la opción de hacerlo desde la positividad. La primera afirmación (negativa) denota frustración, imposición y negatividad. La segunda, en cambio, da pie a la acción, la proactividad, la fuerza y ​​opción al cambio.

¿Habéis probado nunca el ejercicio siguiente? Colocaos frente a un espejo, decid vuestro nombre y después: “Te quiero y te acepto tal como eres”. Sé que al principio puede ser bastante difícil de hacer y que no disfrutaréis con ello, pero es algo necesario antes de hacer cualquier cambio en vuestro peso corporal, ya que si no lo hacéis desde el amor y la aceptación, no habrá un resultado satisfactorio, ya sea porque no lo conseguís como porque al cabo de un tiempo surgirá el efecto rebote. Al cabo de unos días, o meses, de hacer este ejercicio veréis como pasáis de miraros al espejo con ojos de crítica y juicio para hacerlo con amabilidad y amor hacia vosotros mismos.

El peso no es nada más que la apariencia externa de un problema interior mucho más profundo

Es importante, pues, que antes de seguir un régimen para perder peso tengamos claro dónde tenemos que poner la energía, cuál es el problema real y poner ahí el foco de atención. Muchas personas se pasan años intentando perder peso y en conflicto con la comida pero la causa de su desajuste está en una relación tóxica, en sus creencias y pensamientos, u otras cosas que no tienen nada que ver con el físico. El peso no es nada más que la apariencia externa de un problema interior mucho más profundo. Pensad un momento: “Si me quiero, y me acepto tal como soy, es posible que coma alimentos que me dañan, que coma compulsivamente o que restrinja mi alimentación?». Pensad como os sentís de verdad… ¿Tenéis miedo? ¿Os sentís inseguros o solos? ¿Os da rabia algo? ¿Sentís impotencia ante alguna situación? ¿No sabéis decir que “no”? Si en lugar de hacer estas reflexiones y trabajo interior nos limitamos a criticarnos o juzgarnos por el peso que tenemos, nos sentimos culpables por comer algo o repetimos continuamente los hábitos de alimentación que nos hacen daño, estaremos perdiendo el tiempo y toda la energía, pero no arreglaremos la situación ni el problema o conflicto real. Después es cuando nos asustamos más, nos frustramos y volvemos a entrar en el círculo vicioso desde el miedo y la falta de estimación y afecto. Esto es lo que realmente tenemos que cambiar, y podéis aprovechar desde hoy para empezar a hacer las cosas de otro modo, la del amor y la aceptación.

Ahora bien, en este proceso de caminar hacia la causa real del problema y hacer el trabajo interior de amor y aceptación, en verano podemos disfrutar de una alimentación ligera y saludable que hará que tengamos más energía para lograrlo.

Os propongo diferentes “top 5” saludables del verano que os pueden ayudar a perder peso y tener más energía:

 

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Y recordad… Aceptaros tal como sois. Miraos al espejo y decíos cosas bonitas. Sois perfectos porque sois personas. Disfrutad de todos y cada uno de los alimentos que coméis. Fluid. Respirad. Amaos por encima de todo.