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Para prevenir o tratar estas enfermedades respiratorias (resfriado, catarro, gripe) y sus síntomas asociados podemos beneficiarnos del consumo como remedio natural del camu-camu, fruto de un arbusto tropical conocido como Myrciaria dubia, que crece en las regiones de Colombia, Perú y Brasil y que se ha hecho muy conocido en los últimos años debido a su contenido excepcional en vitamina C. Esto lo ha situado en los puestos más altos en el ránking de los alimentos antioxidantes, y ha sido clasificado como superalimento debido a su riqueza también en otros nutrientes esenciales para la salud.

Posee al menos dieciseis veces más vitamina C que la pulpa de naranja, aunque se han descubierto ejemplares de camu-camu que presentan entre 3.000 y 6.000 mg de ácido ascórbico L (vitamina C) por cada 100 g de pulpa, lo que supone entre 57 y 114 veces más concentración en esta vitamina que la naranja.

Además, es rico en aminoácidos como la serina, la valina y la leucina (que forman las proteínas), en carbohidratos, fibra alimenticia y minerales como: calcio, fósforo, cobre, hierro, magnesio, manganeso, potasio, sodio y zinc.

Contiene pequeñas cantidades de vitaminas del grupo B, como la tiamina (B1), la riboflavina (B2) y la niacina (B3). No sólo su pulpa es rica en nutrientes, sino que estudios recientes han determinado que la cáscara del fruto maduro tiene una buena concentración del pigmento antocianina, que además de utilizarse como colorante, tiene una función terapéutica o medicinal ya que es un potente antioxidante natural de la familia de los flavonoides.

En nuestras latitudes es más difícil encontrar el camu-camu fresco, sin embargo su eficacia como superalimento ha propiciado que la industria lo comercialice globalmente sin perder sus propiedades nutricionales.

Así, la pulpa del camu-camu se usa y comercializa en distintas presentaciones, a gusto del consumidor: en polvo, en néctar, mermelada, refrescos, helados, yogures y sorbetes; la presentación en polvo o cápsulas es la más conocida en nuestro territorio.

Sus propiedades nutricionales le atribuyen beneficios a nivel terapéutico o medicinal –lo cual ha podido ser demostrado con estudios científicos varios– como los siguientes:

  • Fortalece el cuerpo, aportando energía.
  • Trata problemas en las encías.
  • Mantiene el buen funcionamiento del corazón y los riñones y favorece la circulación sanguínea.
  • Mejora la digestión y los problemas de estreñimiento o de exceso de evacuaciones, ya que regula la actividad intestinal.
  • Retrasa los signos del envejecimiento, neutralizando de forma espectacular los radicales libres.
  • Estimula el sistema inmunológico.
  • Protege el cerebro contra diferentes enfermedades neurodegenerativas, ya que previene el deterioro neural. Mejora la concentración.
  • Ayuda a prevenir enfermedades oxidativas, como el cáncer.
  • Alivia la inflamación.
  • Protege el tejido conjuntivo de ligamentos y tendones.
  • Favorece la generación del colágeno y la cicatrización de heridas y quemaduras en la piel.
  • Mantiene una buena visión.
  • Mejora la salud del sistema respiratorio.
  • Mantiene una buena función del hígado.
  • Ayuda a tener una piel bella.
  • Ayuda a tratar el estrés y la depresión.

Son sus efectos sobre el sistema inmunológico y el sistema respiratorio junto con su acción antibacteriana, antivírica, antioxidante, antiinflamatoria y cicatrizante los que lo convierten en un remedio natural ideal para prevenir y tratar los resfriados, catarros, gripe, así como para paliar o aliviar los síntomas de la alergia. nino fiebre

La forma más fácil y versátil de utilizar el camu-camu en nuestra pauta alimenticia o dietética es en su presentación en polvo (camu-camu deshidratado, liofilizado), ya que permite poder usarlo en la cocina de muchas maneras distintas para elaborar platos o alimentos líquidos y sólidos: zumos de frutas y verduras, batidos, leches y yogures vegetales, cereales, mueslis, postres y dulces, que ganarán en nutrientes y sabor.

Las cantidades recomendadas son de 2 a 3 gramos al día si se usa como preventivo, y de 5 a 10 gramos al día si se usa como tratamiento. Podemos mezclarlo al gusto, teniendo en cuenta que confiere un sabor ácido. Combina muy bien con frutas ácidas, pero también en contraste con alimentos como el cacao o chocolate (cuanto más puro mejor).

Es importante saber que debe consumirse sin lácteos, ya que éstos pueden neutralizar el poder que tiene la vitamina C para la absorción del hierro. Si además se combina con otros alimentos como el zumo de naranja, de limón, el polen, la jalea real, la cereza acerola…, ricos en antioxidantes e inmunoreguladores, el resultado es excepcional.

Artículo escrito por:

Sara Gómez Marquina
Colaboradora del área de Salud y Nutrición en ecolifefood.com
Responsable del Club Av Natural Cantabria