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Descubrimos un alga que la NASA da como complemento a sus astronautas. Lejos de ser un «invento» moderno, se trata de un alimento que se consume desde hace miles de años y que existe desde hace millones: un concentrado de nutrientes que la convierte en un «superalimento».

El alga espirulina (una cianobacteria del género Arthrospira) es un organismo microscópico que crece en las aguas de los lagos con pH básico. Originaria de regiones concretas de México y de Chad, donde la población la ha consumido tradicionalmente por su riqueza en nutrientes, hoy en día se cultiva en condiciones controladas y la encontramos en el mercado en tabletas o en polvo. Merece el apelativo de «superalimento» porque contiene muchas sustancias nutritivas, algunas en cantidades elevadas, y se le atribuyen muchísimos efectos sobre el organismo que veremos a continuación.

Propiedades nutricionales

Se han identificado más de sesenta ingredientes activos del alga espirulina, de los que destacaremos los más relevantes. En primer lugar, contiene una proporción muy elevada de proteínas, entre el 60% y el 80% de su peso en seco, que además son de gran valor biológico, porque contienen los ocho aminoácidos esenciales; es decir, los que el organismo no puede procesar y que necesitamos obtener con la comida. Estos aminoácidos se encuentran en una forma fácilmente digerible y, por tanto, la espirulina está indicada para las personas con problemas de asimilación de nutrientes.

En cuanto a las grasas, contiene ácido gamalinoléico (GLA), de la familia omega-6, necesario para la construcción de células.

Vitamina A: es especialmente rica en el pigmento betacaroteno que el organismo transformará en vitamina A, que interviene en diversas funciones biológicas, como la formación de determinadas sustancias que forman parte de la piel, los huesos, las mucosas, el sistema reproductivo y los pigmentos de la vista.

Vitaminas del grupo B: estas vitaminas actúan conjuntamente, permiten asimilar los hidratos de carbono, grasas y proteínas, y hacen posible que el organismo se nutra. Destaca especialmente la riqueza en B9 o ácido fólico, que es esencial para el buen funcionamiento neuronal, y la B12, que tan difícil es de encontrar en el reino animal y que interviene en la formación de los glóbulos rojos de la sangre. Sin embargo, parece que no acaba de haber un consenso total de la comunidad científica sobre si esta forma de vitamina B12 vegetal es del todo asimilable y equivalente a las fuentes animales superiores.

Vitamina E: potente antioxidante que nos protege de los radicales libres y que, por tanto, tiene un efecto antienvejecimiento y también reductor del colesterol, tal y como nos indica nuestro especialista el doctor Vidal-Jové.

Hierro: se trata de un mineral con funciones muy importantes. Forma parte de la hemoglobina, que actúa en el transporte del oxígeno y el dióxido de carbono, y participa como un elemento activo de las enzimas relacionadas con el proceso de la respiración celular.

Fósforo: se trata del segundo mineral en cantidad en el cuerpo y lo encontramos en todas las células. Es uno de los compuestos necesarios para transportar la energía a los músculos y tejidos y forma parte del material genético y de la membrana celular. Tiene una función esencial en el buen funcionamiento del sistema nervioso.

Magnesio: también contiene una cantidad elevada de este mineral, que es uno de los más importantes, porque se reparte por todo el organismo y participa en las funciones principales: la utilización de la energía, la síntesis de proteínas, el funcionamiento de la intestino, los nervios y los músculos y, además, forma parte de huesos y dientes, mejora la inmunidad y posee un efecto laxante suave.

Potasio: es un mineral necesario para la transmisión y generación del impulso nervioso y la actividad muscular normal, y evita que aparezcan calambres en las extremidades. Además, interviene en el equilibrio de agua dentro y fuera de la célula.

Zinc: mineral que interviene en la síntesis de hormonas sexuales; en el hombre favorece el aumento del número y de la movilidad de los espermatozoides y eleva los niveles de testosterona.

También contiene calcio, manganeso, selenio, cromo, cobre y germanio, y destaca la escasa presencia de sodio.

Aparte de la clorofila, que le confiere el color verde, contiene carotenos (pigmentos también antioxidantes), ácidos nucleicos, enzimas y fibra soluble (en forma de mucílagos).

Efectos sobre el organismo

El alga espirulina es uno de los alimentos sobre los que se han hecho numerosos estudios en los últimos años, se le reconocen muchos beneficios, pero a pesar de ello algunos autores consideran que tal vez no son suficientemente rigurosos o suficientemente demostrados. A continuación indicamos algunos de los efectos que parece que puede tener este alimento:

Su riqueza en clorofila le otorga propiedades antioxidantes y facilita la asimilación del hierro: la clorofila es un pigmento que confiere la coloración verde y que se encarga de hacer la fotosíntesis; su estructura molecular es similar a la de la hemoglobina, de ahí que tenga la capacidad de combatir la anemia, ya que contribuye a la formación de los glóbulos rojos. Asimismo, la clorofila tiene efectos depuradores de la sangre.

Contiene el antioxidante ficocianina (biliproteína), que parece que, combinado con el selenio, tiene efectos anticancerígenos, a la vez que esta sustancia también actúa de estimulador del buen funcionamiento del sistema nervioso aumentando la capacidad mental e incluso previniendo el riesgo de embolia cerebral. Parece que esta sustancia más los mucílagos (fibra soluble) tienen efectos protectores contra los metales pesados, especialmente de los niveles tóxicos de mercurio acumulados en el hígado.

Puede contribuir a controlar los niveles de azúcar y de lípidos en sangre: hay estudios científicos que indican que la ingesta de espirulina puede contribuir a rebajar estos niveles en los casos de pacientes con diabetes tipo 2. También hay estudios centrados en el efecto modulador sobre el colesterol y protector del sistema circulatorio: parece que reduciendo el "malo" -LDL- y aumentando el "bueno" -HDL-. Además, parece tener efectos a la hora de regular la presión arterial elevada.

Estimula el sistema inmunológico y puede tener efectos beneficiosos en los casos de alergia. Algunos estudios señalan las propiedades antibacterianas, antivirales incluso en casos de la gripe, el herpes y el VIH y antioxidantes, especialmente en el caso de las personas mayores con problemas inflamatorios. Hay estudios que indican que el alga es beneficiosa porque inhibe las sustancias irritativas (citoquininas, en concreto, la interleuquina) de la rinitis alérgica.

Este efecto, que puede ser positivo en determinadas personas, puede ser una contraindicación para otras. Algunos autores ponen especial énfasis en el hecho de que los pacientes de enfermedades autoinmunes, como la esclerosis múltiple, el lupus y la artritis reumatoide, podrían ver aumentados los síntomas de autoinmunidad precisamente por el estímulo de esta alga.

Otro aspecto a tener en cuenta es que las personas que padecen de fenilcetonuria no deberían tomar, porque contiene fenilalanina.

Finalmente, algunos autores recomiendan evitarla durante el embarazo, como Montse Bradford en su libro La alimentación de nuestros hijos.

Hay que tener presente que, si se quiere consumir como suplemento, conviene estar bien informado y asesorado por una persona especializada en dietética y nutrición.

 

Cambios vitales

El alga espirulina es considerada de naturaleza enfriadora y purificadora. Tiene una afinidad especial por el hígado y contribuye a depurarlo, así como a nutrir los intestinos y la sangre. Parece que las personas con exceso de calor (cara roja, pulso y voz fuerte, naturaleza enérgica, inquietas y con problemas de acumulación de tóxicos) se beneficiarán especialmente de su consumo, especialmente si tienen condiciones inflamatorias, como artritis, úlceras, hepatitis, gastritis, pancreatitis o aftas en la lengua.

El autor Paul Pitchford, en su libro Sanando con alimentos integrales, recomienda utilizarla como alimento-medicamento en los casos de cáncer, sida, esclerosis múltiple, artritis reumatoide, tumores, desarrollo excesivo del hongo Candida, moco excesivo y edema.

En cambio, este autor alerta que las personas con síntomas de frío y con edema en la parte baja del abdomen o de quistes o tumores en esta región del cuerpo deberían evitar consumir de manera excesiva.

 

Como se cocina

El alga espirulina se encuentra disponible en polvo en las tiendas especializadas. Esta presentación es la más adecuada para nuestras recetas. Se puede añadir a los batidos o en cremas de verduras, y hay que tener muy en cuenta que se debe conservar siempre a oscuras con el envase protector bien cerrado, porque si no se estropea.

Cultivo ecológico, cercano y de temporada: desgraciadamente no tenemos fuentes cercanas de este alimento; se trata de un producto que actualmente se cultiva principalmente en las zonas tropicales del planeta y que, por tanto, recorre muchos kilómetros antes de llegar a casa.

Recetas básicas

El alga espirulina la podemos utilizar como un ingrediente adicional o como condimento de las preparaciones de verduras, tales como cremas y sopas. Tiene un sabor peculiar que a veces cuesta; por ello conviene combinarla sabiamente con otros alimentos, especialmente con un toque ácido (como el limón), para conseguir dos objetivos: enmascarar el sabor peculiar del alga, y favorecer la absorción del hierro que contiene gracias a la vitamina C del limón.

En este ABC hay ideas para hacer cremas de verduras, alguna con espirulina.

Resumen

La espirulina puede ser un buen recurso para enriquecer nuestros platos con nutrientes esenciales para el buen funcionamiento del organismo, desde sus aminoácidos esenciales pasan

 

Montse Reus
Montse Reus

Dietista y Ambientóloga

    @montsereusdietista