Roser, una apasionada de la vida natural y experta en permacultura –conjunto de prácticas y formas de pensar para crear un ecosistema ecológico y una producción agrícola sostenible–, junto con Fabio, un chef milanés, decidieron abrir un proyecto en común: el restaurante Mala Hierba.

Aire limpio y tranquilidad, Mala hierba

Las vidas de los dos creadores de este pequeño gran espacio eran completamente opuestas. Roser nos cuenta que vivía sin estrés: “Practicaba yoga, paseaba por la playa, me formaba haciendo clases de naturopatía… ¡Una vida tranquila! En cambio, el ritmo de vida de Fabio era completamente diferente”. El chef siempre ha crecido rodeado de pasión gastronómica, ya originada en el horno de sus padres y que más tarde siguió desarrollando en la cocina de importantes restaurantes italianos, franceses y de Brasil con estrellas Michelin.

Ambos caminos se unieron en uno solo, nunca mejor dicho, haciendo el Camino de Santiago. Tras mantener una relación a distancia durante un tiempo, Fabio decidió cambiar de ritmo de vida y venir a vivir a Barcelona y, con Roser, que aporta el equilibrio nutricional a los menús, acabaron poniendo así nombre a este proyecto en común: el Mala Hierba, que ofrece una gastronomía saludable, creativa, ecológica y sostenible.

Tanto dentro –sobre la puerta de la cocina todavía está el rótulo de “Sala de espera”, y el comedor es la antigua cochera– como en la fachada, no solo se recuerda que el restaurante actual era el espacio donde se guardaban autobuses, sino que también podemos leer “Antigua Casa Fausto”, un bar restaurante que abrió sus puertas en 1946 y que evolucionó hasta hacerse famoso por las tapas de pescado y marisco que servía durante los años sesenta.

“En la azotea está el huerto, que está en construcción, ya que queremos que sea un pequeño bosque comestible lleno de hierbas salvajes, flores comestibles y frutos silvestres. Siguiendo los principios de la horticultura ecológica permacultura reproduciremos los ecosistemas naturales con la mínima intervención humana: imitación de la naturaleza por menos trabajo “, nos cuenta Roser.

Aire limpio y tranquilidad, Mala hierba

Siguiendo las características de sostenibilidad del Mala Hierba, trabajan con distribuidores de fruta y verdura ecológica y de proximidad en la mayoría de los productos, así como también apuestan por un sistema de descalcificación y purificación del agua de la red central. “Tenemos agua que no ha sido contaminada por partículas provenientes del vidrio o plástico y al mismo tiempo hay menos contaminación ambiental, ya que no hay transporte y no se generan residuos de botellas no reutilizables”. En la oferta de bebidas del restaurante no hay refrescos de cola, sino una alternativa muy saludable como es el Belvoir, refresco elaborado con grandes cantidades de fruta o verdura naturales mezclados con agua (sin colorantes ni conservantes añadidos).

No solo podréis desconectar del ruido del centro de la ciudad, sino que el aire que se respira en las salas es puro, ya que, gracias al sistema de purificación Ecofrog, han reducido el 80% de químicos ambientales y han creado una atmósfera antiséptica.

Que el chef sea italiano no quiere decir que la mayoría de platos estén inspirados en su cocina de origen; la oferta se basa en productos de la tierra y del mar combinados con la experiencia de la alta gastronomía de Fabio. En la carta hay platos vegetarianos, veganos, sin gluten, sin lactosa y sin alérgenos. Roser nos cuenta que no se quieren cerrar puertas siguiendo una filosofía alimentaria; al contrario, el objetivo es poder ofrecer una cocina con un abanico de posibilidades para no hacer ninguna restricción de público.

¡Estos son algunos de los platos de la carta!

Aire limpio y tranquilidad, Mala hierba

Cebolla DOP Fuentes de Ebro al horno con sal, mejillones, crema de almendra, azafrán con crujiente de anchoa acompañada de flor de guisante silvestre y oxalis.

Aire limpio y tranquilidad, Mala hierba

Tripa de ternera, galera marinada y alga Codium.

Aire limpio y tranquilidad, Mala hierba

Cubo de calabaza nixtamalizada, crema de chocolate fondant y helado de pan tostado.

Al mediodía ofrecen un menú por 14 euros que cambia cada semana, junto con la posibilidad de elegir platos a la carta y, incluso, un menú degustación de diez platos. Ah, y por cierto, no os olvidéis de preguntar por los platos que no están en la carta: ¡Son todo un espectáculo!

La verdad es que todos los premios y reconocimientos que han recibido son absolutamente merecidos. En 2017, el Ayuntamiento de Barcelona les otorgó el premio de Restaurante de Barcelona con mejor calidad gastronómica. El mismo año, recibieron el premio como mejor Restaurante Time Out 2017 y, actualmente, ya forman parte de Barcelona Slow Food Guide 2019.

Dirección: Carrer de Funoses-Llussà, 2, 08023 Barcelona

Teléfono: 932 13 50 05

www.malahierba.barcelona