Voltaire ya decía: “Lo perfecto es enemigo de lo bueno”. ¡Qué gran frase!

Muchas de las personas que empiezan un proceso de cambio nutricional quieren hacerlo a la perfección. Siguen la pauta dada al dedillo, pesan todos los alimentos, dejan de comer fuera de casa, evitan encuentros sociales, hacen que todo gire alrededor de la comida. ¿Cuánto tiempo se puede sostener eso?

Ser perfeccionista per se no es ni negativo ni positivo. Dependerá de cómo se gestione. Si es un perfeccionismo que empuja a conseguir objetivos posibles, basado en el autoconocimiento de los propios límites, sin caer en una autocrítica negativa, sino constructiva, será totalmente positivo. Ahora bien, si el perfeccionismo genera miedo al error, ansiedad, culpa, frustración, rabia o tristeza, entonces se trata de un perfeccionismo disfuncional.

Afrontar cualquier transformación de alimentación desde el perfeccionismo puede resultar totalmente contraproducente. Un abordaje que contemple un cambio de hábitos como un camino a recorrer de manera sostenible será mucho más satisfactorio y alentador a largo plazo.

Entre los motivos que pueden confrontar un proceso de cambio y el perfeccionismo hay:

  • El tiempo. Un cambio en los hábitos alimenticios requiere tiempo. Esto significa que probablemente no se podrán cambiar ni todos de golpe ni con muy poco tiempo. Hay que ser perseverante y mantenerse motivado.

Sabiendo que la palabra perfección etimológicamente proviene del latín perfectio y se refiere a la ‘acción de dejar algo acabado’. Si se suma ‘sin errores’ y ‘con el máximo nivel de excelencia’, se hace evidente que la persona perfeccionista puede generar un elevado nivel de ansiedad.

  • Las recaídas. Forman parte del proceso de cambio. En cualquier proceso de cambio hay recaídas. Una persona perfeccionista lo puede vivir como un fracaso y no como suceso superable.
  • La comparación. Cada persona tiene un punto de partida. A menudo se entra en la comparación sin tener en cuenta el momento actual individual. Se quiere ser “tan perfecto” como alguna persona conocida o de las redes. Este tipo de comparación sabotea la autoestima y agrava el miedo a cometer un error.
  • El pesimismo. Las personas muy perfeccionistas tienen dificultades para valorar en positivo y adjudicarse los éxitos como méritos propios. Si todo lo bueno que te pasa es gracias a otra persona y tú no haces nada bien, ¿por qué continuar?
  • El miedo. Es inevitable cometer errores y en estos errores radica el hecho de poder seguir aprendiendo y evolucionando. Quizás se podrá mejorar una receta o sumar un día de ejercicio o unos minutos de meditación o aprender a gestionar las comidas sociales.

Todo ello puede hacer que se abandone el proceso y se reanude más tarde con un nivel de autoexigencia aún más elevado. Se entra en el círculo vicioso del perfeccionismo.

Algunos consejos

  1. Conócete. Antes de iniciar una pauta dietética, piensa en las veces que lo has hecho antes y observa qué te ha funcionado y qué no. Te ayudará a tener claro los recursos que tienes.
  2. Valora. Valora tu ritmo y márcate objetivos posibles y al mismo tiempo lo suficientemente estimulantes. Una buena pregunta que te puedes hacer aquí es: del 0 al 10, ¿qué esfuerzo me supone esta nueva acción o cambio? Si ves que te has puntuado con más de 7, piensa cómo podrías hacerte las cosas un punto más fáciles.
  3. Adáptate. Planifica sabiendo que pasan cosas imprevistas. Evita la rigidez absoluta. Es mucho mejor adaptarse a la situación sin pensar en términos dicotómicos tipo “todo o nada”, “bueno o malo”.
  4. Escribe. Haz un diario de todas las cosas que has conseguido por muy pequeñas que te parezcan. Felicítate. Escribe también los errores. Piensa qué podrías hacer de diferente la próxima vez. Aprende de los errores. Todo ello te ayudará a conectar con la motivación y trabajar la tolerancia a la frustración.
  5. Reflexiona. La perfección radica en el deseo de conseguir unos estándares de calidad elevadísimos. Esto seguro que es agotador, ya que no permite ningún mínimo error. Pregúntate: ¿qué te da miedo de la imperfección? ¿Qué puedes perder si un día no haces la dieta al 100%?
  6. Trabaja el optimismo. Gran aliado, ayuda a ver un horizonte y autovalorar en positivo los pasos conseguidos, aunque no son perfectos. Si te encuentras con la cabeza diciéndote cosas negativas llenas de “no”, cámbialas por un “sí” y busca una salida. El “no podré hacer… siempre” cámbialo por “hoy lo haré lo mejor posible”.
  7. Pide ayuda. Una persona profesional de la dietética y nutrición te puede ayudar a diseñar una pauta ajustada a tu ritmo de vida y necesidades. Explícale detalladamente esta ansiedad que te genera hacer un cambio y no hacerlo de manera perfecta.
  8. Suma. Un montón de pequeñas cosas buenas te llevarán a conseguir el objetivo.

Recuerda la frase de Voltaire. ¡Que la perfección no te amargue!

¡SÍ, QUIERO PERDER PESO!

Acompañamiento para adelgazar con éxito

Cuando decides iniciar una dieta para adelgazar, lo que haces es disminuir la ingesta de calorías y aumentar el gasto calórico con ejercicio físico. No sueles tener en cuenta los factores que determinan nuestro comportamiento alimentario, es decir, tus pensamientos y emociones.

Ponerse a dieta no solo significa eliminar algunos alimentos y toxinas de tu organismo; también es necesario eliminar y depurar algunos patrones mentales y hábitos que boicotean tus esfuerzos por bajar de peso. Por ello, cuando te planteamos bajar de peso, debes considerar la importancia de atender tus emociones.

Tu estado de ánimo se traslada a la mesa, hace que tengas más o menos hambre y repercute en la cantidad y la calidad de lo que comemos. Es lo que se conoce como “hambre emocional”, es decir, utilizar la comida para calmar las emociones y conseguir bienestar emocional.

Sin embargo, es imprescindible conocer y manejar los determinantes cognitivos, emocionales y personales que están influyendo en tu alimentación para que la dieta tenga éxito y consigas mantenerla en el tiempo.

La mayoría de las dietas fracasan porque no tienen un acompañamiento emocional adecuado. Además de saber qué comer y qué no para adelgazar, para hacer una dieta hay que tener un acompañamiento emocional que te apoye durante todo el proceso. En el curso “Pierde Peso, mujeres 40-50-60” aprenderás a utilizar herramientas concretas de coaching para que puedas adherirte con mayor decisión y conciencia al cambio de alimentación.

¡La combinación de pauta dietética con un buen trabajo personal aumenta muchísimo las posibilidades de conseguir los objetivos con éxito! ¿Te apuntas?

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Cristina Garcia Mozley
Cristina Garcia Mozley

Dietista y Coach Nutricional
Nutrición Deportiva

    @cristinadietcoaching