Pero a menudo no nos explican por qué son alimentos con los que se debe tener cuidado. En este artículo pretendemos ofrecer una breve guía informativa sobre por qué no es recomendable consumir ciertos alimentos durante el período de gestación y cuáles son los riesgos asociados.

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La alimentación durante el embarazo

Durante el embarazo, el cuerpo de la mujer se somete a muchos cambios que le generan unas necesidades nutricionales significativas que deberá suplir con la dieta y que irán variando a lo largo de la gestación. Es importante comer de todos los grupos de alimentos, comprar siempre alimentos tan poco procesados como sea posible y, a ser posible, ecológicos, para evitar la entrada de sustancias tóxicas para nuestro organismo y para el del bebé que está creciendo. Sin embargo, hay algunos alimentos con los que se debe tener cuidado, y otros que incluso hay que evitar. Pero más que saber cuáles son, hay que saber por qué son peligrosos.

Los riesgos asociados a los alimentos

Hay varios agentes biológicos y también químicos que son peligrosos tanto para la madre como para el feto, y que a menudo son introducidos en el organismo a través de la dieta. Algunos microorganismos y parásitos −como la Listeria monocytogenes o la Anisakis−, así como la ingesta excesiva de metales pesados y sobre todo la falta de algunos minerales y vitaminas en la dieta pueden provocar problemas graves en el desarrollo natural de niño, por lo que hay que poner especial atención a lo que se come.

¿Puedo evitar riesgos biológicos si congelo los alimentos antes de cocinarlos?

NO. Al congelar el alimento (como mínimo 24-48 horas a −20 ºC) sí que evitamos que sobrevivan parásitos como el Anisakis, pero los microorganismos como la Listeria monocytogenes se conservan a temperaturas de congelación, por lo que cuando la temperatura vuelve a ser óptima, pueden seguir creciendo y multiplicarse.

Listeria monocytogenes: el microenemigo de las embarazadas

La Listeria monocytogenes es una bacteria patógena presente en muchos tipos de alimentos y entornos naturales −como el suelo o los vegetales−, alimentos de origen animal y aguas de riego. Es el microorganismo con la tasa de mortalidad más elevada (superior al 15% 1), y es especialmente letal en personas mayores, niños y personas inmunodeprimidas. A diferencia de otros patógenos, la Listeria es un microorganismo capaz de sobrevivir en entornos poco favorables, como pueden ser altas concentraciones de sal o alimentos ácidos. Es capaz de resistir temperaturas extremas, ya que sobrevive a temperaturas de cocción de hasta 65 ºC y, además, también es capaz de multiplicarse a menos de 4 ºC2. La infección provocada por Listeria monocytogenes se conoce como listeriosis y es necesario un tratamiento con antibióticos específicos para erradicarla.

¿Qué problemas puede ocasionar durante el embarazo?

La listeriosis se transmite al feto a través de la placenta, y puede afectar al bebé aunque la madre no presente síntomas. Las consecuencias de la infección varían según el momento en que se produce, ya que si tiene lugar durante los primeros meses de gestación suele provocar abortos, mientras que en estados más avanzados del embarazo, las consecuencias suelen ser malformaciones en el feto, partos prematuros o muerte fetal.

¿Qué precauciones hay que tomar para no sufrir una infección con Listeria?

  • No consumir alimentos de origen animal que hayan tenido un tratamiento térmico inferior a los 65 ºC. Esto quiere decir que hay que evitar comer alimentos como el sushi, el salmón ahumado o el carpaccio, los patés y carnes y pescados que no estén bien cocidos.
  • Los vegetales crudos se deben lavar bien e incluso desinfectarlos. Si coméis fuera de casa, mejor que no pidáis ensalada, ya que no sabéis cómo ha sido lavada.
  • Los platos preparados o para llevar mejor que no los consumáis si no sabéis a qué temperatura se han cocido, y si tenéis la posibilidad de recalentarlos a temperaturas superiores a los 65 ºC, mejor.
  • No consumir productos lácteos hechos con leche cruda, como algunos quesos blandos y frescos, ya que es bastante habitual encontrar Listeria en la leche cruda.

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Anisakis: el parásito alimentario más subestimado
El Anisakis es un nematodo, un gusano que se alimenta de otros organismos a los cuales parasita. Lo encontramos en alimentos de origen marino, especialmente en cefalópodos como los calamares, las sepias o los pulpos, y en todo tipo de peces, sobre todo en la merluza y el rape. Su presencia depende mucho de su origen, ya que los peces del Mediterráneo están menos parasitados que los peces de mares más grandes, donde la contaminación con Anisakis ya está muy extendida.

La ingesta de larvas o huevos de Anisakis puede desencadenar dos reacciones:

  • Anisakidosis: es la afectación ocasionada por la ingesta de los parásitos ya adultos y vivos. Sus efectos dependen de cómo actúe el animal dentro de nosotros, pero las consecuencias pueden ser muy graves, ya que pueden ir perforando el tracto intestinal y llegar a otros órganos, hasta el punto de que solo la cirugía es capaz de extraer los gusanos.
  • Alergia al Anisakis: se trata de una respuesta inmunológica al pescado que ha sido contaminado con Anisakis y que se puede desencadenar aunque el parásito no esté vivo o que el pescado esté totalmente cocido.

El tratamiento contra el Anisakis: no apto para embarazadas

El hecho de sufrir anisakidosis o de tener el parásito durante el embarazo no es más grave que cuando no se está en estado. El problema, sin embargo, es que el tratamiento necesario para combatir la infección requiere el uso de albendazol, un fármaco antiparasitario que ha demostrado que tiene efectos teratógenos y embriotóxicos, lo que provoca malformaciones en el feto y daños severos en su desarrollo.

¿Cómo podemos evitar ingerir Anisakis?

Es difícil evitarlo, ya que su presencia está muy extendida en todo el medio marino. Lo que sí podemos hacer es asegurarnos de que ni los huevos ni las larvas estén vivos cuando nos los comamos. Por eso hay que cocinar los alimentos a más de 60 ºC, y así nos aseguraremos de que todo el alimento, no solo la superficie, supera esta temperatura de cocción. El otro sistema es congelando el alimento a -20 ºC durante, como mínimo, 24 horas.

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Toxoplasmosis: la zoonosis más conocida por las embarazadas

La toxoplasmosis es una infección provocada por Toxoplasma gondii, un protozoo parasitario que tiene como huésped final los felinos, aunque también habita en animales como el cerdo y otros mamíferos y también algunas aves. El peligro para las embarazadas, pues, radica en la posible contaminación a través de la carne o aguas residuales, así como las heces de gato. La presencia de este parásito en el cuerpo de una mujer embarazada puede provocar la muerte del feto así como otros daños en el sistema nervioso y en el desarrollo de la criatura.

Evitar la toxoplasmosis

La analítica para determinar si eres portadora del Toxoplasma se hace de manera rutinaria a las mujeres embarazadas. En caso de que se dé positivo en anticuerpos del Toxoplasma quiere decir que en algún momento del pasado se ha superado esta infección, y en cierto modo estáis protegidas de volverla a contraer. En caso de que no la hayáis pasado nunca, habrá que tomar medidas especiales en la dieta para evitar el contagio.

En general se recomienda no consumir carne de cerdo cruda o curada, esto incluye embutidos, patés, o productos ahumados. Si tenemos gatos en casa, hay que evitar el contacto con las heces del animal o con zonas donde las heces hayan podido estar en contacto. Todo esto es por prevención, ya que en realidad sería necesario ingerir estas heces que, en el caso de que estén contaminadas con huevos del parásito, puedan entrar dentro de nuestro organismo.

Cuidado con los metales pesados

Los metales pesados son un grupo de elementos con propiedades metálicas que se han identificado especialmente por mostrar cierta toxicidad para el cuerpo humano a partir de determinadas dosis. Los más identificados son el mercurio, el plomo o el plutonio, todos ellos tóxicos para el organismo; aunque también debemos incluir el cobre, el hierro, el cobalto, el níquel, el arsénico o el manganeso, elementos indispensables para el buen funcionamiento de nuestro cuerpo pero que en determinadas dosis pueden ser tóxicos.

En el caso de las mujeres embarazadas se ha descrito que el mercurio puede provocar malformaciones en el feto y problemas en el desarrollo de los órganos y del sistema nervioso.

La cantidad más elevada de metales pesados se encuentra en los océanos. Esto es porque se bioacumulan, es decir, que se van acumulando a lo largo de los diferentes niveles de las redes tróficas, con el problema añadido de que no pueden ser eliminados por nuestro organismo. Así, hay que evitar consumir peces de gran tamaño, como el atún o el pez espada.

Las infusiones, medicamentos naturales

Durante el embarazo es importante beber bastante agua para evitar la retención de líquidos, y una manera de hacerlo es tomando infusiones. Sin embargo, no debemos olvidar que algunas de las plantas que infusionamos tienen el mismo efecto que algunos medicamentos y, por tanto, podrían afectar nuestra salud y la del bebé.

Plantas como la ruda (Ruta chalepensis) o el poleo (Mentha pulegium) se han descrito como peligrosas para las mujeres embarazadas debido a sus propiedades abortivas3.

También en la cocina encontramos ciertas hierbas como el perejil (Petroselinum hortensek) o el orégano (Origanum vulgare), que también se han descrito como inductivas de aborto y contracciones uterinas.

El embarazo es una etapa de la vida muy importante, y la alimentación que se siga durante la gestación será determinante para la salud del futuro bebé y de la madre.

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Referencias: 

  1. The European Union summary report on trends and sources of zoonoses, zoonotic agents and food-borne outbreaks in 2013.  European Food Safety Authority (EFSA), Parma, Italy (2014). EFSA Journal 2015;13(1):3991.
  2. Risk assessment of Listeria monocytogenes in ready-to-eat foods: technical report. Food and Agriculture Organization of the United Nations (FAO), Rome (2004).
  3. Ciganda, C., Laborde, A., (2003). Herbal Infusions Used for Induced Abortion. Journal of toxicology, vol 41(3), 235-239. 

sqAida A. Valverde

Dra. en Ciencia de los Alimentos