El tipo de alimentación que divulgo desde hace años es la que no sólo se basa en utilizar alimentos saludables, energéticos y nutritivos, sino que también prioriza el hecho de ser intuitiva, consciente y flexible, donde no haga falta contar calorías ni macro o micronutrientes o estar pensando cuántos gramos de proteína se han comido al día.

Creo sinceramente que, cuando las personas se obsesionan en seguir teorías sobre alimentación, pierden el gran valor de comer de manera consciente, intuitiva y flexible, es decir, según el hambre que tienen en cada momento, sus necesidades individuales y únicas y, por supuesto, lo que realmente les apetece. Y la verdad es que es una lástima que sea así. No hay nada más hermoso y saludable que abrir la nevera, encontrar alimentos naturales y saludables y escoger qué se quiere comer en cada momento desde el amor en lugar de hacerlo desde el miedo, es decir, desde el temor a las calorías o de si a esa hora “toca” comer fruta, por ejemplo, desde la culpa por querer tomar algo que la persona cree que no debería comer, desde los remordimientos por no haber comido las semillas o frutos secos remojados como dijeron en un curso de cocina, o desde la ansiedad de desear unos alimentos que en un momento se decidió que no podían formar parte de la dieta.

Llamo, hoy, con esta receta, a la creatividad personal: personalizad vuestro plato según lo que tengáis en la nevera que os apetezca. Es igual si no tenéis puerro; si en lugar de ajo negro salteáis ajo normal; si no tenéis hierbas aromáticas, o si no añadís la hoja verde. Lo que es más importante es que desarrolléis la capacidad intuitiva en lo que respecta a la alimentación, que se trata de dejar de lado las teorías y de hacer caso a las necesidades reales de cada uno, no del vecino o la vecina. De esta manera, aprenderéis a combinar los alimentos de la manera que os sienten mejor más allá de teorías; sabréis distinguir entre el hambre real o físico y el hambre emocional o psicológico; disfrutaréis más de la comida porque no sentiréis culpa ni remordimientos y, en definitiva, la alimentación saludable formará parte de vuestra vida de manera natural sin que todo gire a su alrededor de forma restrictiva o limitativa.

La receta

Ingredientes

  • 1 brócoli
  • ½ aguacate grande o 1 de pequeño
  • 1 puerro
  • Base verde (canónigos, espinacas, rúcula o mesclun)
  • Semillas de girasol y calabaza
  • Aceitunas negras
  • Cúrcuma
  • Pimienta negra
  • Tomillo seca
  • Ajo negro
  • Sal marina sin refinar
  • Aceite de oliva virgen extra de primera presión en frío
  • Agua filtrada y/o alcalina

Preparación

  1. Limpiar bien el brócoli y cortar en flores pequeñas.
  2. Limpiar el puerro y cortar en rodajas finas.
  3. Poner agua a hervir.
  4. Saltear el puerro en una sartén con un poco de aceite y sal.
  5. Añadir la cúrcuma, la pimienta negra y el tomillo y bajar el fuego. Dejar 10 minutos a fuego lento.
  6. Una vez el agua está lista, añadir el brócoli y dejar hervir durante 3 minutos.
  7. Mientras tanto, poner agua bien fría (no del grifo) en un bol y, una vez hayan pasado los 3 minutos, escurrir el brócoli y poner dentro del bol con agua fría para cortar la cocción y mantener así todos los nutrientes y vitaminas.
  8. En un plato, colocar la base verde elegida, y añadir el brócoli, el aguacate cortado en láminas, en dados o en forma de rosa, el puerro salteado y las aceitunas.
  9. Decorar con semillas de calabaza y girasol y con un ajo negro cortado muy pequeño.

 

Núria Roura

Núria Roura
Coach de salud por el Institute for Integrative Nutrition de Nueva York. Es autora del libro Detox SEN. Acompaña a las personas a hacer cambios de hábitos profundos y progresivos a través de retiros, acompañamiento individual, programas en línea, formación y conferencias. Comparte su camino de sanación para inspirar a vivir y comer sin culpa, ansiedad ni culpabilidad. Defiende una alimentación saludable, energética y nutritiva más allá de las etiquetas. www.nuriaroura.com