Las consecuencias de un pH ácido:

  • Disminución de la actividad del sistema inmune.
  • Favorecimiento de la calcificación de los vasos sanguíneos.
  • Pérdida de masa ósea y masa muscular.
  • Fatiga crónica.
  • Dolor y rampas musculares.
  • Caída del pelo y deterioro de las uñas.
  • Piel irritada.
  • Cansancio generalizado.

Muchas veces hemos oído hablar de la importancia del pH del jabón que usamos para lavarnos, pero lo que no sabemos es que mantener un equilibrio del pH del cuerpo es fundamental. El pH es una medida de la acidez o alcalinidad de una sustancia, y el del cuerpo se puede medir en sangre, orina o saliva.

El equilibrio entre lo ácido y lo alcalino en el organismo es fundamental, puesto que ciertas funciones del cuerpo –como por ejemplo la actividad de las enzimas digestivas– dependen del nivel del pH. La acidez y la alcalinidad se miden por el pH en una escala de 1 hasta 14, en la que el extremo de acidez es 1, y el extremo de alcalinidad, 14. Como en cualquier solución, los líquidos del cuerpo tienen un pH determinado, que deberá ser ligeramente alcalino y oscilar entre 7,35 y 7,45.

Actualmente, el estrés, el sedentarismo o los malos hábitos alimentarios provocan un desequilibrio: hacen que el pH del cuerpo baje y comportan además una de las principales causas de alteraciones de la salud. Por lo tanto, mantener el pH del organismo en el margen correcto es la clave para un buen funcionamiento del cuerpo.

El rendimiento deportivo se puede ver afectado negativamente si el cuerpo tiene el pH demasiado ácido, ya que, si esto ocurre, determinadas enzimas oxidativas y digestivas no pueden trabajar correctamente. Además, algunas publicaciones demuestran que, como el calcio almacenado en los huesos amortigua la acidez, si el cuerpo tiene un pH ácido, se libera calcio del hueso al torrente sanguíneo y esto puede provocar pérdida de masa ósea y problemas articulares.


En este sentido, la nutrición es un factor vital para lograr el estado óptimo de equilibrio ácido-base
, ya que hay nutrientes con la capacidad de acidificar y otros con la capacidad de alcalinizar. Los alimentos se clasifican según el efecto que tienen dentro del cuerpo después de la digestión, y no según el pH que tienen por sí mismos; así, el sabor no es un indicador del pH que pueden generar dentro del organismo. Es el caso del limón: a pesar de saber ácido, tiene un efecto alcalino.

En líneas generales, las frutas y las verduras tienden a ser alcalinizantes, mientras que los cereales, lácteos, legumbres y proteínas de origen animal suelen ser acidificantes. En este sentido, son muy importantes los minerales como micronutrientes para mantener el equilibrio correcto; los podemos obtener diariamente a través de la dieta, pero también son eliminados a través del sudor, las heces y la orina.

Una buena manera de incorporar minerales a la dieta es ingerir verduras de hoja verde, frutas, algas, tofu, soja, sésamo y cereales integrales.

Núria Serra
Núria Serra

Bióloga