Nutrición Deportiva

Inicio / Nutrición Deportiva 18 de enero 2015

La hidratación de la piel del deportista

Los deportistas someten la piel a más agresiones que el resto de la población: sol, viento, el exceso de sudor, duchas continuas, agua con cloro... Cuidarla es algo imprescindibles.

deportista mujer runningCuidar la piel e hidratarla nos ayuda a evitar alteraciones cutáneas tan comunes como la sequedad, las irritaciones o los eczemas. La actividad física repercute directamente en la salud de la epidermis, y es que uno de los beneficios de la práctica deportiva es la aportación de energía a la piel.

Cuando practicamos una actividad física, hay que respirar con más frecuencia y más profundamente, lo que permite que llegue más oxígeno a la sangre. Todo el oxígeno que recibe la piel estimula el metabolismo celular y acelera la regeneración cutánea. Así, el deporte tonifica la epidermis, refuerza los músculos y permite expulsar las toxinas más rápidamente, y todo ello nos permite disfrutar de una piel con un aspecto más limpio.

Ahora bien, los deportistas someten la piel a más agresiones que el resto de la población: sol, viento, el exceso de sudor, duchas continuas, agua con cloro… Cuidarla, por tanto, será una de las tareas diarias imprescindibles.

Por ejemplo, los que practican deporte al aire libre están expuestos habitualmente al sol, al viento o al frío y, por tanto, los beneficios que aporta el ejercicio pueden verse enmascarados por algunas situaciones fisiológicas negativas, como las siguientes:

  • La sudoración, que aumenta con la actividad física y provoca irritación de la piel y, en muchos casos, sequedad.
  • La exposición constante a la luz solar, que aumenta el riesgo de deshidratación. Hay una protección especial para los ojos, ya que la mucosa ocular es especialmente sensible a la exposición solar prolongada.

Recomendaciones para una buena hidratación de piel y mucosas

  • Hidratación: hay que mantener siempre un buen estado hídrico. Para ello, tenemos que tomar una cantidad de líquidos suficiente. El estrés, la exposición al sol, las altas temperaturas, la actividad física o la sudoración excesiva pueden aumentar los requerimientos de líquido.
  • Eliminación de toxinas: en esta acción tiene un papel imprescindible el correcto funcionamiento del intestino, tanto para eliminar sustancias de desecho como para absorber correctamente los nutrientes elementales. En este sentido, debemos evitar el estreñimiento con alimentos como los kiwis, ciruelas secas y los cereales integrales. Todos tienen propiedades depurativas que eliminan las impurezas del cuerpo y de la piel.
  • Fotoprotección: debemos utilizar protectores solares teniendo en cuenta nuestro fototipo (capacidad de la piel para asimilar la radiación solar).
  • Nutrición: está comprobado que, para tener una piel cuidada y sana, no sólo hay que cuidarla desde fuera con cremas y lociones hidratantes, sino que también debemos nutrirla y cuidarla desde dentro, o, lo que es lo mismo, debemos incluir en la dieta una serie de nutrientes y alimentos que son fundamentales para que se regenere y se hidrate correctamente.

¿Cuáles son estos alimentos?

  • Frutas y verduras: aportan vitaminas, fibra, minerales y diferentes antioxidantes que ayudan a conservar la elasticidad y la hidratación, propiedades vitales para una epidermis saludable. La ingesta adecuada de frutas y verduras es fundamental para mantener el buen aspecto de la piel, ya que aporta:
  • Vitamina C: básica para sintetizar colágeno y para mantener en buen estado la capa hidrolipídica de la piel.
  • Vitamina E: ayuda al cuerpo a combatir los radicales libres que nos hacen envejecer y protege contra los peligros del medio ambiente, como la contaminación y la sobreexposición a los rayos solares.
  • Vitamina A: ayuda a conservar la piel en buen estado e hidratada. Es, probablemente, la vitamina que contribuye más a mantener la piel sana y a potenciar el bronceado, ya que favorece el desarrollo de pigmentos.
  • Pescado: pescado azul, que contiene grasas poliinsaturadas, ácidos omega-3, vitamina A y minerales. Los omega-3 tienen un papel fundamental en el buen estado de la piel.
  • Arroz y legumbres: el arroz contiene vitaminas del grupo B y, las legumbres, una cantidad elevada de fibra, antioxidantes y minerales como el calcio, el magnesio y el hierro. Son alimentos muy interesantes para la piel, ya que ayudan a depurar.
  • Frutos secos: aportan vitamina E, grasas poliinsaturadas y calcio.

Por lo tanto, asegurar un buen aporte nutritivo de vitaminas y de ácidos grasos omega-7, omega-9, omega-3 y omega-6 es fundamental para mantener el equilibrio lipídico de la epidermis y las mucosas y, así, garantizar una retención de agua suficiente para tenerlas hidratadas, sanas, y nutridas.

Núria Serra

Núria Serra
Bióloga
nutricioesportivaserra@gmail.com

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