Elena Carrió ha sido la mujer que me ha ayudado más en temas de alimentación infantil. Por ello, después de haber organizado talleres con ella con muchísimo éxito en el Barcelona Cuina Natural, decidimos hacer un curso en línea para llegar a gente de todas partes. Ésta será la tercera edición que hacemos del Curso online de alimentación infantil. Es igual que el primero y lo organizamos para todos los que no lo hicieron, para los que están en una etapa en la que ya empiezan a necesitar información alimentaria para sus hijos y porque uno de los grandes valores de Elena Carrió es su conocimiento científico y culinario; a todos los alumnos de la primera edición les ayudó a diario a través de nuestro foro de comentarios con explicaciones inéditas y profundizando en cada una de las demandas de los participantes. Un lujo al alcance de todos que comenzará el día 11 d’en noviembre.

Creo que madres y padres son los que más dudas tienen, más preguntan o más implicados están. ¿A qué crees que se debe? Piensa que tu curso es uno de los que tienen mayor participación.

Ser madres y padres siempre ha sido una gran responsabilidad, pero creo que hoy en día lo es más aún porque la necesidad de proteger a nuestros hijos y darles una alimentación limpia es mayor que antes. Esto es debido a que muchos alimentos están manipulados, contienen sustancias tóxicas o simplemente carecen de nutrientes aprovechables. A veces no nos preocupamos tanto de nosotros mismos, pero todos los padres se preocupan por sus hijos y quieren darles lo mejor; el alimento es una forma de amor, al fin y al cabo, y creo que esa es una de las razones por las que la alimentación infantil suscita tanto interés, inquietudes y preguntas. ¡Son los alumnos más preguntones con diferencia!

Elena, volvemos con el curso y con la división entre bebés y mayores. ¿Qué diferencias hay entre un curso y el otro?

En realidad, es el mismo curso dividido en dos: en el de bebés, el alumno recibe un libro electrónico más largo, porque contiene también información sobre el destete e introducción gradual de los alimentos… El de niños mayores de dos años omite esta parte, pero el resto del curso y libro son iguales, y las recetas también son las mismas. Por eso, los padres que tienen bebés y niños de más edad solo necesitan el curso de bebés, que les cubre las dos etapas. Para los que tienen un niño mayor de dos años, pero quieren tener más hijos y les interesa la información sobre bebés, también sería apropiado este curso. Los padres con niños más mayores que ya comen de todo solo necesitan el de mayores de dos años.

Tú no eres nutricionista. ¡Eres bióloga! Eso te da un conocimiento muy rigoroso de la nutrición.

¡Cierto! Aunque haya seguido y siga formándome continuamente, no soy nutricionista y mi visión de la alimentación está, en gran parte, inspirada por mi formación como bióloga, que tengo siempre muy presente. Para mí lo esencial que hay que tener en cuenta a la hora de decidir qué comer es la biología de la célula (¡estamos hechos de millones de ellas!); es decir qué nutrientes necesitan mis células y qué entorno para mantenerse sanas y poder desempeñar sus funciones vitales correctamente. Porque si nuestras células están sanas y felices, nosotros también. Y en este sentido, más que las calorías o los porcentajes de nutrientes, lo que me interesa y en lo que pongo más atención es en que la dieta sea rica en alimentos nutricionalmente densos y llenos de vitalidad (lo cual no quiere decir necesariamente más calorías), ya que esos son los que me van a aportar y nutrir a nivel celular.

Si, por el contrario, tomo alimentos desvitalizados y calorías vacías, después de comer mis células siguen hambrientas, y es cuando llegan los problemas.

Hablemos del curso para bebés. Das pistas de cómo hacer la transición del destete a la comida. Advertimos que no es un curso de Baby Led Weaning, ¿verdad?

No, en efecto. El BLW es una herramienta fantástica para introducir los alimentos a los bebés de forma natural e intuitiva; yo también lo he empleado con mi hija y lo recomiendo, pero hay muchas formas de hacerlo y no necesariamente ayuda a inculcar hábitos saludables si no se hace con los alimentos adecuados.

El objetivo del curso es enseñar a comer desde un punto de vista más global y profundo, de forma que lo aprendido se pueda aplicar también más tarde, incluso cuando ya se ha superado la etapa de BLW. Por eso nos centramos en aprender qué alimentos son más saludables e importantes para el crecimiento y desarrollo en los niños, sus necesidades nutricionales, así como las formas de preparar y cocinar los diversos alimentos, ¡que es todo un mundo! De hecho, mi opinión es que elegir y preparar los alimentos de forma que sean lo más digestivos posible es lo esencial en los niños, porque a mayor digestibilidad, mayor absorción de nutrientes y mejor desarrollo y crecimiento.

¿Por qué no recomiendas tomar espinacas y acelgas?

No recomiendo espinacas y acelgas, como mínimo antes del año, porque estas hojas contienen muchos nitratos, que pueden ser transformados en nitritos y producir metahemoglobinemia en niños muy pequeños. Además de eso, son hojas muy ricas en ácido oxálico, que se encuentra también en otros alimentos saludables, pero que interfiere en la absorción del calcio y no conviene abusar de ellas.

Sin embargo, el problema es más serio en el caso de espinacas y acelgas de cultivo convencional, ya que el contenido en nitratos (además de sustancias tóxicas) es mucho mayor que en las ecológicas. Por eso evitaría este tipo de hojas convencionales en niños de todas las edades y, si son ecológicas, esperar como mínimo al año, e ir con precaución a partir de entonces.

Si no damos pecho pasado el año, ¿debemos dar leche de fórmula hasta los dos años? Y si dejamos el pecho a los cuatro meses, ¿hay que dar fórmula hasta el año?

Durante los primeros doce meses de vida, la leche materna es el alimento esencial, por lo que, si tenemos que interrumpir la lactancia antes, como es el caso de la mayoría de madres hoy en día por diferentes razones, se debería sustituir la leche materna por otra maternizada de calidad. A partir del año, hay variedad de criterios: la OMS, por ejemplo, recomienda continuar con un aporte de leche maternizada hasta los dos años, y reducirlo paulatinamente según el niño vaya incorporando otros alimentos; yo comparto ese criterio, pero también es verdad que cada niño es distinto y que algunos niños pierden el interés por el biberón antes. Si hemos dado el pecho hasta el año o poco más y, después, la alimentación del bebé es equilibrada y rica en minerales y grasas saludables, quizás no sea tan importante el aporte de la leche maternizada. Éste es el caso muchas veces de madres que, después del año, no pueden continuar con la lactancia, pero cuyos hijos nunca han tomado leche maternizada y no la quieren ni ver. En ese caso, la opción es reforzar con una dieta muy rica en calcio, grasas saludables y omega-3, que son esenciales para el desarrollo y, así, compensar la retirada de la leche materna. Pero si el bebé lo demanda, creo que es bueno complementar hasta los dos años con un pequeño aporte de leche maternizada, siempre y cuando sea de calidad, porque al fin y al cabo creo que lo que la naturaleza había previsto son periodos de lactancia más prolongados (en muchos países, los niños toman pecho hasta los tres o cuatro años).

Dices de no introducir cereales antes del año y mucho menos si contienen gluten. ¡Ay! Yo sí di gluten antes del año, Elena. Debo confesarlo. Y ahora que tengo más hijos, no se si daré solo arroz antes del año. ¡Dame el toque!

No es que yo diga eso y deba ser tomado como dogma… ¡Nada más lejos de mi intención! Lo que digo es que los cereales, en especial los que contienen gluten, son alimentos con un valor nutricional más bien relativo y que, en cambio, resultan difíciles de digerir. Eso hace que, para mí, no sean alimentos ideales para los bebés, porque el balance no es muy positivo. Otra cuestión es que queramos darlos, por la razón que sea, y entonces mi recomendación es empezar primero con cereales sin gluten de fácil digestión (mijo, quinua, amaranto, trigo sarraceno…) y después pasar a cereales con gluten de calidad cuando el niño ya pueda digerirlos, a partir de un año o incluso más tarde. Es gluten de calidad el que encontramos en pastas y panes de masa madre de kamut, espelta, centeno, cebada… pero no en la harina de trigo refinada o en panes que no son de fermentación natural.

En cuanto al arroz, pues yo apenas lo utilizo por su alto contenido en arsénico, que no lo hace muy recomendable para nadie, pero menos para niños. Si utilizamos arroz, lo ideal es procurar que provenga de zonas en las que el agua tiene un bajo contenido en arsénico, y evitar los que vienen de Asia, que, hasta donde yo sé, son los más contaminados.

¿Es importante dar ensalada a los niños a diario para que coman crudo?

Para mí las verduras crudas son, igual que las frutas crudas, alimentos esenciales en una dieta saludable. Aunque esto es válido para los adultos, también es cierto que las verduras crudas no son fáciles de digerir para los niños pequeños, debido a su alto contenido en fibra insoluble y al hecho de que necesitan ser muy masticadas para digerirse bien. La masticación aún no está bien establecida en niños menores de dos años, por lo que no creo que la ensalada cruda sea algo importante en esas edades. Pero, por supuesto, sí creo que es importante acostumbrar a los niños a tomar ensaladas crudas (o parte cruda y parte cocinada) a partir del momento en que veamos que lo digieren bien, que puede ser a los dos años o más tarde. Un buen momento es la comida de mediodía, cuando la ensalada cruda se digiere mejor que por la noche. Mi hija, con dos años, ya comía ensalada de pepino y, desde entonces, hemos ido ampliando con otros vegetales como los rabanitos, tomate en verano… Aunque los días que no les apetece, si comen verduras cocinadas, creo que tampoco hay que forzar.

Hablemos ya del curso de bebés, pero también del de mayores, que son muy parecidos en contenidos una vez superados los 24 meses. Gracias a ti, descubrí que podemos dar pescado azul muy pronto, y me fijé que, ni en la guardería ni en el cole después, no dan nunca pescado azul a los niños. Entiendo el miedo a las espinas, pero creo que, por lo menos, podrían dar una charla para decir que para evitar sustos ellos darán pescado blanco, pero que las familias deben dar azul en casa. Cuenta por qué es tan importante y cómo lo podemos introducir. A mi hija, la caballa no le gusta mucho...

El pescado no es muy popular en los colegios, y el pescado azul aún lo es menos, porque tiene muchas espinas pequeñas (sardinas, boquerones…) y su sabor es más fuerte (de hecho, desagrada a muchas personas). Para mí, el pescado azul es importante por su alto contenido en grasas buenas, en concreto ácidos grasos esenciales omega-3, importantísimos para el desarrollo del cerebro en los niños y la calidad de las membranas celulares, entre muchas otras cosas. Pero sí que es cierto que tenemos que ir con precaución, porque, al ser un pescado muy graso, es más difícil de digerir. Cada niño es diferente y hay que ir observando, pero en cualquier caso yo empezaría por el pescado blanco, más ligero, y después iría introduciendo pequeñas cantidades de pescado azul hecho a baja temperatura, como explicamos en el curso (¡no frito!) y nunca antes del año.

Hablando del curso y de verduras. Aprenderemos a elaborar dieciocho recetas en el curso; una de ellas fue reveladora para mi: la falsa salsa de tomate con verduras triunfó en casa y es de las que tenemos cada semana en la mesa.

¡Es un clásico que los peques no quieran verduras! Hay dos o tres recetas en el curso que han sido todo un éxito en este sentido. ¡Muchísimas madres me han escrito sorprendidas para decirme que sus hijos se las habían comido encantados! Y eso me inspira para seguir creando platos nuevos, probarlos con mi hija y compartirlos con otros padres y madres. Y no lo olvidemos… ¡también nosotros necesitamos variar nuestros platos de verduras para no aburrirnos comiendo siempre lo mismo!

¡En el curso debatiremos sobre grandes temas como la leche!

Por supuesto, éste es uno de los temas estrella, porque todos los padres se preguntan si dar o no, cuánta, cuál… Así que lo tratamos tanto en el libro electrónico como en los foros. Mi intención es que todas las dudas queden despejadas durante el curso para que cada cual pueda elegir libremente lo que prefiera y sentirse tranquilo y seguro con las decisiones tomadas.

Mirando los menús del colegio, veo proteínas animales por todos lados y, encima, en el ejemplo de menús de noche para compensar vuelven a poner proteína animal. Además, una cosa increíble: si han dado verdura al mediodía, por la noche ponen sopa o cualquier cosa que no sea verdura. Son menús de nutricionistas titulados, pero la alimentación, tal y como la entendemos nosotros, dice que hay que tomar verdura en todas las comidas, ¿verdad?

Desde luego, en mi opinión. Los nutrientes que hay en las verduras son insustituibles; nadie pretende desplazar la importancia de la proteína, pero se trata de aportar equilibrio a los platos. Además, si no hay verduras o fruta en cantidades suficientes y se abusa de las proteínas animales, lácteos y refinados, es probable que los niños sufran estreñimiento, con el estrés y el sufrimiento que esto comporta. Los niños necesitan un aporte mayor de proteínas que los adultos, por lo que no pasa nada si toman más proteínas y algo menos de verduras que sus padres, pero los vegetales han de estar presentes en las dos comidas principales, entre otras cosas porque estamos inculcándoles hábitos saludables y construyendo sus gustos y su memoria de sabores, lo que les guiará en sus elecciones dietéticas en el futuro.

A los niños les gusta mucho el sabor salado. Dime algo salado y sano.

¡Aceitunas! Mi hija no puede parar cuando empieza… Eso sí, no son un alimento para bebés, porque tienen mucha sal. Y han de ser de buena calidad, sin potenciadores del sabor, como el glutamato monosódico.

También les gusta mucho el crujiente; por eso las patatas chips son una perdición. Dime algo crujiente y sano.

Pues, cuando ya no haya peligro de atragantamiento, a partir de los tres años, los frutos secos son perfectos, además de las semillas de calabaza o las pipas tostaditas. A mi hija le gustan mucho los palitos de zanahoria cruda, también. Y para los más pequeños, yo empezaría por láminas de manzana cruda.

Podríamos seguir horas y horas. Tú y yo somos un peligro hablando de alimentación y niños. Lo dejamos aquí ¡y que lo descubran todo en el curso!

Tienes razón, Núria, ¡que ya llevamos un buen rato! Gracias por estas preguntas tan interesantes y gracias también a todas las personas que han seguido la entrevista. Y a los que estéis interesados en la alimentación infantil, ¡os espero en el curso!

Núria Coll
Núria Coll

Directora de soycomocomo.es

  @nurcoll   @nuriacoll