¡Uh! ¡Oh! ¡No tengo miedo!

Dice el doctor Jorge Pérez-Calvo que, según la tradición oriental, “el miedo es una sensación, generalmente patológica, vinculada a los riñones”. Una criatura miedosa a la que se cambie el tipo de alimentación, alejará sus miedos. ¿Cuál es la alimentación menos adecuada para un niño miedoso? Los azúcares, los lácteos blandos, grasas, zumos de fruta y frutas consumidas en exceso, porque hacen bajar la energía del riñón. También lo hace la ingesta excesiva de agua o de líquidos, “porque puede tener un efecto drenador de la energía del riñón”. De manera que aquellas criaturas o adultos que se sobresaltan por culpa de un portazo es porque “su riñón está bajo de energía”. Necesita un cambio de alimentación.

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“Tienden a provocar enojo los excesos de fritos, los frutos secos, los lácteos y la proteína animal”. Lo dice el doctor Jorge Pérez-Calvo en el libro Nutrición energética y salud. ¿Por qué? Porque “los efectos de la dieta sobre nuestro estado anímico y psicológico son contundentes”. Así pues, un mal funcionamiento energético u orgánico del hígado, provocado por los alimentos que lo sobrecargan, es causante de irritabilidad.

Pérez-Calvo glosa uno por uno los alimentos. “La carne es un generador de agresividad debido a su composición y naturaleza”. “Los lácteos, especialmente los más duros, porque contraen más el hígado”. “Los frutos secos, tomados fuera de temporada, es decir, en época no otoñal, también”. La excepción es la almendra, que es un alimento veraniego y tiene “una naturaleza más refrescante y menos grasa y caliente que la de la nuez o de la avellana”.

El hecho de que el hígado sea tan importante es porque “es el gran filtro por el que pasa el alimento antes de que llegue a la sangre y, además, está directamente ligado con el diafragma y la función respiratoria”. Cuando un exceso de grasas o de proteína animal lo satura, la energía se bloquea. Como no puede fluir hacia arriba o hacia abajo, la energía se acumula, se bloquea y provoca sensación de irritabilidad.

La solución, para el doctor Jorge Pérez-Calvo, es eliminar los alimentos que provocan ese estado. Y en caso de que no se quiera hacer, “se pueden acompañar los alimentos de otros elementos que ayuden a la digestión, como los rábanos o el agua limonada”. También son recomendables los cereales (kamut, espelta…), la pasta de trigo de kamut, espelta y candeal, el cuscús, la avena, el maíz y el arroz integral. “Otro alimento óptimo para las personas fácilmente irritables son las legumbres”, concluye el doctor.

 

Trinitat Gilbert
Trinitat Gilbert

Periodista

  @trinigilbert