Las mascarillas son productos que, a menudo, se confunden con las cremas convencionales y de uso diario, pero nos ofrecen ventajas diferentes y más amplias.

Las mascarillas faciales se usan para complementar el ritual de belleza habitual y ayudan a hidratar, purificar y aportar luminosidad a la piel. El secreto reside en la fórmula, que contiene una concentración muy alta de principios activos para ayudar a mejorar el estado de la dermis facial. Para elegir una mascarilla, hay que tener en cuenta qué tipo de piel tenemos y escoger la que más se adecue y contenga los ingredientes y principios activos más afines a él.

  • En caso de pieles secas, interesan mascarillas hidratantes con plantas como tiaré, con gran capacidad hidratante, reafirmante y regenerante de la piel, o aloe.
  • Para pieles grasas o mixtas con tendencia al acné, hace falta una mascarilla que ayude a eliminar impurezas y que controle la segregación de grasa. En este caso, el carbón activo puede ser de gran ayuda, ya que tiene la capacidad de absorber toxinas, reduce el tamaño de los poros y el acné y absorbe el exceso de grasa e impurezas. Ayuda a desintoxicar y a rejuvenecer la piel. También se puede optar por mascarillas con bergamota –una planta con efecto antiséptico, bactericida y que regula la grasa–, que ayudan a evitar que aparezcan granos y que la piel brille.
  • Si la piel es sensible y tiene rojeces, una mascarilla hidratante y calmante con menta ayudará a regenerar y a calmar la epidermis y mejorará la apariencia de la piel.
  • Con la edad, es probable que interese más una mascarilla para pieles fotoenvejecidas con antioxidantes que ilumine e hidrate. Las mascarillas con oligoelementos (como el oro, la plata, el platino o paladio) que ayuden a neutralizar los componentes agresivos para la piel favorecen la regeneración celular y la reducción de las líneas de expresión. Además, también es interesante que tengan vitaminas antioxidantes, como la vitamina C, imprescindible para sintetizar colágeno, un elemento que aporta elasticidad a la piel y ayuda a prevenir y a atenuar las arrugas.

Como son muy concentradas, las mascarillas no son productos de uso diario, sino semanal. Además, es importante que sean de buena calidad, con ingredientes naturales y ecológicos para evitar parabenos, siliconas, fenoxietanoles, colorantes o perfumes sintéticos.

¿Cómo se aplican las mascarillas?

Hoy en día, podemos encontrar mascarillas con texturas muy diferentes. Las hay en forma de crema o impregnadas en un tejido que se adapta a la piel, también conocidas como “mascarillas de tipo velo”. En todos los casos, sin embargo, hay que aplicar la mascarilla con la cara limpia y seca y esperar el tiempo que indique el fabricante. Una vez ha hecho efecto, hay que enjuagar bien con agua tibia, secar la piel y seguir aplicando el resto de productos de cosmética habituales.

Hace poco se han explorado nuevos formatos de mascarillas, como el sistema patentado por Herbora con las mascarillas monodosis y 100% bioecológicas Mimesis Sensations. Se trata de paquetes individuales compuestos por dos partes separadas: por un lado, el polvo micronizado de alginatos e ingredientes activos y, por otro, el agua desionizada. Ambas partes se mantienen inactivas hasta que se mezclan, que debe ser en el momento de aplicar la mascarilla. Entonces se forma un gel hidrocoloide que permite la lenta migración de ingredientes activos hacia la piel. Así se restaura rápidamente la hidratación de la piel y se mejora su apariencia. Además, mientras la mascarilla actúa, se solidifica sin perder las propiedades elásticas; esto permite retirarla de una sola vez, sin molestias y de manera limpia y sencilla. ¡Cuidar el rostro nunca había sido tan fácil!

Y si se desea complementar el tratamiento de belleza diario, también están el agua micelar y cremas de día y de noche Mimesis Sensations. Por un lado, el agua micelar ayuda a limpiar, hidratar y desmaquillar la piel sin necesidad de enjuagar con agua; por otro, las cremas de fácil absorción y de acción intensiva, ayudan a hidratar, reafirmar y nutrir la piel gracias a su base de extractos vegetales antioxidantes. Y todo ello, evidentemente, sin tóxicos.