Seguro que, últimamente, muchos de vosotros habéis oído que es muy importante consumir una agua alcalina pero… ¿qué quiere decir realmente que el agua sea alcalina?, ¿qué beneficios tiene?, ¿y cómo la podemos conseguir?

El organismo está formado casi por un 70% de agua. Muchas de las reacciones metabólicas del cuerpo son gracias a la presencia de agua. La sangre también es una fuente importante de transporte de agua en el organismo (aproximadamente un 90% de su composición es agua); de este modo aportamos nutrientes y oxígeno a muchos órganos del cuerpo.

Además, por medio del sudor y de la orina eliminamos una gran cantidad de toxinas y residuos generados por el metabolismo. También hay que remarcar la función del agua como reguladora de la temperatura corporal.

Así pues, ya vemos que es muy importante ingerir suficiente agua al día –aproximadamente entre un litro y medio y dos litros– para no deshidratarnos y aportar el medio básico para el desarrollo de las funciones vitales. El objetivo es mantener un estado de salud óptimo!

¿Qué entendemos por agua alcalina?

Una agua alcalina tiene un pH igual o superior a 7 (escala de medición del pH con una graduación de 0 a 14; el pH de 7 es el punto de neutralidad, por debajo de 7 se considera pH ácido, y por encima, pH básico o alcalino). El agua como tal está cargada de energía, es decir de electrones que están formados por cargas negativas. El agua es alcalina por la carga negativa de todos sus electrones, mientras que en una agua ácida dominan los protones, que aportan carga positiva. Es la atracción entre las cargas negativas y positivas, es decir, la atracción entre los electrones y protones, la que permite que las sustancias alcalinas neutralicen las sustancias ácidas.

Por lo tanto, interesa conseguir agua con un pH mínimo de 7 –sería ideal conseguirla con un pH de 9,5– para asegurarnos que tiene un mínimo de calidad –aparte tendríamos que conseguir que estuviera libre de contaminantes, es decir, pura), y que nos garantice suficiente energía para neutralizar todas las sustancias ácidas y que puedan ser eliminadas.

¿Qué relación hay entre el consumo de agua alcalina y un mejor estado de salud?

El sistema digestivo y el metabolismo generan una gran cantidad de sustancias tóxicas fruto de las digestiones y reacciones químicas que tienen lugar en el cuerpo. El organismo tiene que ser capaz de eliminarlas para evitar que se acumulen, y evitar así el desarrollo de enfermedades.

En un medio alcalino, el cuerpo funciona mejor, hay salud; pero un medio ácido facilita que el organismo pueda desarrollar sensaciones de malestar en las digestiones, retrasar la curación de ciertas enfermedades e incluso acelerar el desarrollo de nuevas.

Por lo tanto, el agua alcalina neutraliza las sustancias ácidas que genera el cuerpo fruto de las digestiones y del metabolismo, y hace que los microorganismos nocivos y tóxicos no puedan sobrevivir en un medio alcalino.

Cuando el agua no es alcalina y no aporta suficientes sales minerales, el organismo, que es muy inteligente, recurre a otras partes del cuerpo como huesos y músculos para obtener estas sustancias alcalinas; esto hace que no estén disponibles para sus funciones principales, que no son alcalinizar el pH del cuerpo.

El hecho de que el agua alcalina contenga todas estas sales minerales –calcio, magnesio, potasio…– y sobre todo que la bebamos lejos de las comidas nos permite aumentar la absorción de los nutrientes en el momento de la digestión.

¡Pero un medio alcalino todavía tiene más beneficios!

El agua alcalina ayuda a producir oxígeno; por lo tanto, aumentamos la agilidad mental y física puesto que se aporta mucha más energía a las células, se hidratan, y además se reduce la presencia de radicales libres; de este modo se atrasa el envejecimiento celular. Los radicales libres son las “sustancias de rechazo” que generan las células fruto de su actividad. Si no aportamos suficientes elementos antioxidantes, que son capaces de captar estos radicales libres y eliminarlos, estamos acelerando el proceso de envejecimiento celular.

Por lo tanto, el concepto siempre es el mismo: una agua alcalina con muchos electrones (agua reducida) tiene una gran capacidad antioxidante, más que una cargada positivamente (agua oxidada), que acelera el envejecimiento celular.

Muchas veces, si el organismo no elimina todas las sustancias residuales fruto de las digestiones y del metabolismo, se acumulan y se solidifican, y esto puede causar problemas cardiovasculares si se depositan en las arterias, problemas articulares…

¡Tenemos que consumir el agua adecuada y de calidad!

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Actualmente podemos conseguir una agua alcalina de una forma fácil y sin salir de casa mediante varias técnicas y con la ayuda de aparatos que nos facilitarán el proceso.

Una de las técnicas que podemos usar es la ósmosis inversa, basada en un sistema multifiltros que no modifica la carga inicial del agua, sino que genera agua más pura, menos concentrada de toxinas, gracias al hecho de haber pasado por membranas semipermeables.

Otra técnica que nos permite obtener agua alcalina de calidad sería la ionización. Este proceso también se denomina electrólisis y consiste en invertir la carga positiva del agua a negativa, puesto que, tal como hemos dicho antes, cuanto más carga negativa aporte, más alcalina es. Obtenemos una agua sin partículas nocivas para la salud, como metales pesados, incluyendo el plomo y el cobre.

Hoy en día podemos encontrar aparatos que no sólo ionizan el agua sino que también la filtran (ósmosis inversa). Normalmente, los aparatos que hacen este proceso son jarras alcalinizadoras, en las que el agua que se obtiene ha pasado por varios tipos de filtros.

Es muy importante mantener los aparatos ionizadores y cambiar los filtros, puesto que, si no lo hacemos, podemos acabar obteniendo agua mucho más contaminada que la inicial sin filtrar, lo que puede comportar un riesgo para la salud (contaminación por bacterias, desmineralización excesiva del agua, concentraciones elevadas de sales minerales…).

Aparte de estos dos sistemas, en el mercado también encontramos gotas de pH, que aumentan la actividad de los electrones, liberando oxígeno en el agua y equilibrando el pH del organismo. Si las añadimos al agua podemos conseguir que su pH suba por encima del neutro.

Recomendaciones Farmacia internacional:

Si se bebe agua directamente del grifo, sería conveniente asegurarse de que las cañerías no son de plomo, puesto que es un metal pesado más contaminante que el cobre. Todavía, pero, hay viviendas con este tipo de cañerías. Sean del material que sean, si bebemos agua del grifo, recomendamos, por precaución, usar algunos de los aparatos citados anteriormente o las gotas de pH.

Esto no quiere decir que beber agua del grifo sea nocivo para la salud, ni mucho menos. El agua es un servicio del que hacemos uso y podemos estar tranquilos que nos llega a casa después de unos controles estrictos de calidad. Simplemente, la idea que queremos transmitir es que si queremos afinar más en su calidad, podemos recurrir a algunas de las técnicas anteriores.

Beber agua embotellada es una alternativa. Tiene unas características químicas estables y unas concentraciones de sales minerales que son analizadas y controladas bajo unos parámetros legislativos. Tiene mejor sabor que la del grifo y menos dureza, puesto que contiene menos calcio. De todos modos, podemos hacer que tenga más calidad también con las técnicas anteriores.

Es importante estar muy hidratados y sobre todo beber agua fuera de las comidas, aunque no tengamos sensación de sed. De hecho, llegar a tener sed es un síntoma de inicio de deshidratación.

Actualmente en el mercado podemos encontrar productos alcalinizantes tanto en forma de gotas como en polvo (mezcla de sales con potencia alcalinizante) que se pueden añadir al agua, zumos, yogures, ensaladas… A continuación citaremos unos ejemplos de marcas:

  • Young pHorever Puriphy (Alkalinecare) 60 ml: gotes per alcalinitzar
  • Young pHorever pHour Salts (Alkalinecare) 450gr: combinació de quatre salts que mantenen un pH alcalí.
  • Young pHorever Tires per mesurar el pH en saliva, orina…

Mireia-SegarraMireia Segarra

Farmacéutica en Farmacia Internacional y especialista en nutrición ortomolecular.

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Núria Coll
Núria Coll

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