Ando por una calle céntrica de cualquier ciudad o pueblo y veo una panadería cada cincuenta metros. Es el comercio de moda. Las panaderías-cafetería: un lugar para poder desconectar del trabajo a media mañana o de los niños después de comer, y donde, además, no debemos pensar en la merienda de nuestros hijos; ni en la nuestra. Y así nos hemos convertido en un país que merienda dulce; un país que cree que el placer de la vida está en las tertulias en los bares, en las comidas ricas en grasa, sal y azúcar; un país con unos índices de depresión y obesidad cada vez mayores.

No hay estudios que demuestren la relación entre comer casi cada día bollería y sentirse más bajo de ánimo, pero no es preciso investigar mucho para saber los efectos a largo plazo del azúcar (sacarosa) en el cuerpo, cerebro y sistema nervioso. El chocolate nos hace felices, dicen. Nos hace feliz el poco triptófano que contiene el cacao, pero sobre todo nos hace feliz momentáneamente el subidón de azúcar que nos dispara diferentes hormonas del cuerpo. El problema es que un hígado que continuamente debe equilibrar estos sobresaltos se sobrecarga y eso interfiere en la calidad de lo que envía al sistema nervioso y cerebral. Despreocuparnos de si damos para merendar una cosa con azúcar, nos hará preocupar más adelante. Las hipoglucemias reactivas causadas por desayunos o meriendas con azúcar nos causan, según la sensibilidad de cada cuerpo, ansiedad, hambre, desánimo y necesidad de llenar el cuerpo con más azúcar.

Por eso, en la flamante revista de alimentación infantil SOY NIÑO publicada por nuestro equipo, hemos incluido un librito de 20 meriendas sanas para pequeños y mayores con propuestas deliciosas.

Según el hambre y el requerimiento energético, podemos optar por meriendas más sencillas o más completas. Comparto con vosotros 20 ideas más que cada día recomiendo a mis pacientes:

  • Pan/tostadas con aceite
  • Tortitas de cereales 
  • Crackers sin gluten
  • Minicreps de trigo sarraceno 
  • Untados o rellenos con:
    • patés vegetales
    • hummus
    • guacamole
    • aguacate maduro chafado
    • mermelada sin azúcar
    • láminas de manzana cocida a la sartén
  • Barrita de cereales, semillas y frutos secos sin azúcar
  • Galletas de avena sin azúcar
  • Yogur animal o vegetal (ojo, los de sabores llevan azúcar)
  • Kéfir 
  • Batido con leche ecológica o vegetal, fruta fresca o seca, cucharada de semillas o cereales de diferentes estilos:
    • copos
    • cereales hinchados
    • cereales cocidos
  • Un pudín de chía 
  • Una gelatina de agar-agar  
  • Mousse casero:

Poner a cocer zumo de manzana con pasas, vainilla y limón rallado. Añadir kudzu, fruta troceada y harina de almendra. Batir y dejar enfriar.

  • Puré de frutas:

Cocer y batir dos frutas diferentes con la bebida vegetal preferida, canela y polvo de almendra.

  • Chips de vegetales deshidratados / liofilizados
    • Tomate
    • Calabaza
    • Kale (vigilar en caso de hipotiroidismo y enfermedades autoinmunes)
Meriendas saludables

Cocina: Montse Vallory. Fotos: Pau Esculies

  • Vaso de caldo vegetal o zumo/licuado vegetal 
  • Zumo de manzana caliente con una cucharadita de polvo de kudzu (calma el sistema nervioso y digestivo)
  • Batido tibetano: 

Calentar zumo de manzana, sal, concentrado de manzana, jengibre, canela, clavo, cardamomo, pasas, con ralladura de limón y mandarina. Una vez blando, batir todo junto.

  • Palomitas caseras (siempre con maíz ecológico)
  • Pickles o crudités (que también podéis mojar): zanahoria, apio, tomate cherry, pepino

Neus Elcacho

Dietista integrativa y coach nutricional

Neus Elcacho

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