Cuando hay problemas de tipo digestivo –como por ejemplo exceso de gases, distensión abdominal o irregularidad en el tránsito intestinal–, debemos plantearnos que podemos tener el intestino inflamado o hiperpermeable. Esto puede deberse a motivos diferentes y es fundamental ponernos manos a la obra si no queremos que este problema avance y nos cause otros mayores.

El descanso digestivo es necesario para ir al fondo del problema
Una de las maneras de, a la vez, rebajar la sintomatología y reparar el intestino es limitar el consumo de ciertos alimentos que podrían estar contribuyendo al malestar.
El acrónimo FODMAP proviene del inglés fermentable oligosaccharides, disaccharides, monosaccharides and polyols (‘oligosacáridos, disacáridos, monosacáridos y polioles fermentables’). Se trata de un grupo de carbohidratos de cadena corta y alcoholes de azúcares (polioles) fácilmente fermentables que pueden generar sintomatología digestiva (hinchazón, gases, diarrea…) en personas sensibles y con dificultades en la absorción.
Los alimentos ricos en FODMAP no son la causa de los desórdenes funcionales en sí mismos, pero tomar menos hace que mejoren los síntomas. Básicamente, el intestino consigue el descanso que necesita para poder reconstituirse y desinflamarse.
Una dieta que restringe fundamentalmente alimentos sanos
Una de las características más llamativa de este tipo de dieta terapéutica es que la propuesta consiste en excluir alimentos saludables, como muchas frutas, verduras y legumbres. La razón es que se trata de los alimentos que contienen mayores cantidades de este tipo de azúcar fermentable y, de hecho, suelen ser los que peor sientan a las personas con problemas digestivos.
Al eliminar una gran cantidad –¡y variedad!– de fibra prebiótica, la microbiota puede volverse menos diversa, lo que es un riesgo asumible solo durante un período limitado de tiempo. Existe un sinfín de estudios científicos que indican la necesidad de una microbiota diversa para tener salud. Es por esto que, como veremos más adelante, no conviene prolongar demasiado esta dieta.
A continuación, tenéis un recuadro con los alimentos aptos y los que deben eliminarse o limitarse. Los datos se obtuvieron de dos fuentes de referencia en esta temática: Monash University y Journal of Gastroenterology.