Esta receta es perfecta para un día de picnic o una comida rápida en el jardín. Resulta también una muy buena opción para llevar al trabajo, ya que se puede transportar fácilmente en tuppers por separado y montar al momento. ¡Te sorprenderá el poco esfuerzo que requiere!
Se han sustituido las tradicionales tortillas de maíz por hojas de lechuga romana. De esta manera evitamos abusar de dos tipos de almidones en un mismo plato; cereal y legumbre. Su digestión y asimilación resultará más fácil, y no habrá fermentación en el proceso.

El relleno de estos tacos es una fuente de licopeno, gracias a la salsa de tomate elaborada a fuego lento. Por otro lado las judías negras aportan proteínas vegetales de alto valor biológico.

Las judías negras contienen antocianinas; pigmento antioxidante que les da su color oscuro característico.

Cuanto más verde aportemos a nuestras comidas, mejores serán nuestras digestiones y por lo tanto mayor será nuestra vitalidad y lucidez mental. Es por eso que al final de la cocción del chile he añadido un puñado generoso de espinacas baby para hacer que la salsa sea más ligera y refrescante. Las hojas verdes pueden combinarse entre sí en la misma comida sin problemas.

Si hay algo que adoro de la cocina mexicana es el aguacate. Aparte de ser delicioso y muy versátil es una grasa mono-insaturada rica en omega 9. Esta fruta está llena de beneficios para nuestra salud cardiovascular, sistema nervioso y piel. ¡Es un gran amigo de la belleza!

Con todo esto podemos decir que este plato es remineralizante y reconstituyente. Ayuda a relajar nuestro sistema nervioso y nutre en profundidad sin empachar.

El toque picante del chile estimula la digestión y aporta propiedades antitumorales.

La receta

Ingredientes

Para 6 personas:

  • 9 hojas de lechuga romana
  • 1 bote de 400g de judías negras
  • 10 tomates cherry cortados en cuartos
  • 350 ml de tomate triturado
  • 4 dientes de ajo prensados
  • un puñado de espinacas baby
  • sal marina sin refinar
  • chile seco en copos
  • semillas de cilanto
  • comino
  • pimienta negra
  • 2 Cs de aceite de oliva
  • 1 aguacate maduro

Para decorar

  • Semillas de sésamo negro
  • Semillas de cáñamo

Preparación

  1. Poner a remojo las hojas de lechuga en agua con una cucharada de vinagre de manzana sin filtrar. La lechuga suele tener bastante tierra y algunos bichitos, de esta manera nos aseguramos de desinfectarla bien.
  2. En una sartén mediana ponemos a calentar las dos cucharadas de aceite de oliva, añadimos los ajos prensados y una pizca de sal. Removemos constantemente para evitar que se queme y enseguida añadimos los tomates cherry.
  3. Salpimentamos los tomates y dejamos cocinar a fuego medio sin tapa durante  unos 3 minutos. En este momento añadimos el tomate triturado, sal, pimienta, los copos de chile, las semillas de cilantro y el comino. Remover y dejar cocinando a fuego medio con tapa unos cinco minutos.
  4. Mientras tanto en un colador de malla fina escurrimos el sobrante de agua de las judías negras y lavamos bajo el grifo.
  5. Incorporamos las judías a la salsa de tomate, con ayuda de una cuchara de madera ayudamos a repartir bien y dejamos de nuevo que se cocine todo durante un par de minutos para que se impregne de todos los sabores y aromas de la salsa.
  6. Para terminar añadimos un puñado de espinacas baby y dejamos que se cocinen con el calor residual.
  7. Escurrir las hojas de lechuga y secar sobre un paño de algodón.
  8. Servir dos cucharadas soperas de este guiso por cada hoja de lechuga y uno o dos gajos de aguacate.

 

Silvia Riolobos

Especialista en Nutrición Energética y Medicina Tradicional China. Creadora del blog Flexi Vegan Player