Sin embargo, no tenemos en cuenta que el frío y el aire invernal causan un mayor deterioro y castigan duramente la piel, que las bajas temperaturas la resecan y pueden provocarle una profunda deshidratación, e intensificar la aparición de arrugas o dificultar su equilibrio natural.

rosas

El frío favorece la contracción de los capilares y disminuye la irrigación sanguínea, por lo que las células reciben menos oxígeno y nutrientes. Este fenómeno provoca el retraso de la renovación celular y la acumulación de células muertas.

Con el frío también disminuye la secreción sebácea, por lo que la piel no contiene la grasa suficiente para ser protegida y lubricada debidamente, por lo que notamos tirantez y sequedad. Por supuesto este fenómeno se hace más evidente en las pieles sensibles. También los cambios bruscos de temperatura favorecen la cuperosis.

Los tres pasos esenciales para mantener una piel bonita e hidratada son limpiar, tonificar e hidratar

Por todo ello la piel merece un cuidado especial e intenso durante el invierno.

Estos son los tres pasos esenciales:

Limpieza:

Fundamental en la rutina de hábitos diarios durante todo el año, tanto por la mañana como por la noche, pero en invierno es mucho más relevante puesto que aumenta la contaminación atmosférica. Al llegar a casa es necesario dedicar unos minutos a retirar el maquillaje y las partículas que han quedado adheridas a la piel para que la epidermis realice correctamente sus funciones de respiración, drenaje y regulación de temperatura y recupere su equilibrio.

Es indispensable elegir un limpiador suave y adecuado para cada tipo de piel para no incrementar la agresión diaria que el frío ocasiona y eliminar los restos de maquillaje y polución ambiental. Por la mañana eliminaremos los restos derivados de la excreción de la piel en su fase de regeneración nocturna.

Para la limpieza de la piel aconsejamos el uso de la cosmética biológica certificada puesto que asegura que las sustancias limpiadoras de los productos utilizados no contienen tensioactivos agresivos que eliminan su capa protectora. Logona ofrece productos de limpieza facial en formato de espuma, gel o leche limpiadora, adecuados para cada tipo de piel, respetuosos con su pH y que le aportan numerosos beneficios gracias a sus ingredientes naturales y procedentes del cultivo biológico como aceites de rosas silvestre, jojoba, ricino y almendras y también extractos de aloe vera, hamamelis, menta, melisa, rosa de Damasco, etc.

Tonificación:

Tonificar la piel después de la limpieza ayuda a cerrar los poros y la prepara para el posterior cuidado diario o nocturno.

El propósito del tónico facial consiste en acabar de limpiar la piel, refrescarla y estimular su sistema circulatorio. Para las pieles secas y sensibles debe utilizarse un tónico sin alcohol.

Los tónicos faciales de Logona son especialmente eficaces para estimular las funciones vitales de la piel porque los extractos que contienen, como la menta, el hamamelis o la rosa damascena, se aplican directamente.

Hidratación:

Una piel nutrida e hidratada de forma correcta estará mejor preparada para afrontar las inclemencias del tiempo y evitará la formación y aparición de las arrugas.

Este es el paso más importante, ya que la deshidratación es realmente el problema más grave que sufre la piel durante el invierno. Para prevenirla y combatirla es imprescindible utilizar a diario una buena crema hidratante para contrarrestar las carencias de la piel y revitalizar su capacidad autocorrectora. Las cremas de día a base de aceites vegetales de jojoba, almendras y flor de la pasión y extractos vegetales como el de aloe vera, rosa de Damasco, hamamelis, manzanilla, bayas de goji, malva, té verde, tienen la función de reforzar la capa hidrolipídica de la piel y de protegerla de los factores ambientales negativos, estimulando y reforzando los procesos de regeneración y autocuración. Las cremas de noche complementan la capacidad regeneradora natural de la propia piel.

El uso de mascarillas hidratantes como mínimo una vez a la semana permitirá combatir los efectos del invierno y renovará el aspecto de la piel aportando luminosidad y favoreciendo la sensación de bienestar. Para mejorar los resultados de la mascarilla conviene exfoliar previamente la piel para eliminar las células muertas. Este procedimiento preparará el poro para recibir adecuadamente los beneficios nutritivos de la mascarilla.

Una piel nutrida e hidratada de forma correcta estará mejor preparada para afrontar las inclemencias del tiempo y evitará la formación y aparición de las arrugas.