La primera pregunta en relación con las heces es cuántas veces al día vamos al baño. En la mayoría de los casos, la respuesta es: una. Normalmente, por la mañana, respondiendo a señales hormonales, suena la alarma que nos indica que es hora de ir al lavabo.

La siguiente pregunta es cómo son nuestras heces. Hay varios factores que influyen en la forma y el color, pero uno no tan conocido es la calidad del sueño. Cuando dormimos correctamente se activa un movimiento regular del intestino que da a los excrementos la forma y el color perfecto marrón chocolate. En un mundo perfecto la textura de las heces sería un 3-4 de la escala de Bristol (como las de la infografia -parte superior-).

insomnio

Si vuestra escala de Bristol es un 6 o un 2 (como las que aparecen en la infografía -parte inferior-), puede que no estéis descansando bien. La falta de sueño causa problemas intestinales, y los problemas intestinales pueden arruinar vuestro sueño. Un pez que se muerde la cola.

Si trasnocháis y empezáis a tener problemas para ir al baño, ya no hacéis de vientre como un reloj, pensad que no estáis solos y que no dormir de la forma adecuada puede estropear la primera caca de la mañana.

Cuando dormimos muy poco o demasiado, nuestro cuerpo se pone fuera de control. Porque en el fondo, dormir es un detector del funcionamiento de vuestro intestino.

Dormir bien evitará muchos malestares a nivel digestivo y si hay una enfermedad gastrointestinal de base o un síndrome de intestino irritable (que sabemos tiene un gran componente emocional) las cosas solo pueden ir a peor.

Los síntomas del síndrome de intestino irritable, que pueden ser estreñimiento, dolor o diarrea matutina, aumentan cuando la calidad del sueño de la noche anterior es mala y disminuyen cuando habéis dormido mejor.

Trabajadores nocturnos

Los horarios de trabajo irregulares ya no son solo una realidad para los médicos y enfermeras. Con la globalización, también los trabajadores de las industrias aceptan horarios de trabajo que cambian la rutina habitual de sueño y trastocan los ciclos circadianos, que por naturaleza nos llevan a estar activos de día y dormir de noche.

En un estudio de 60 enfermeras que trabajaban en horarios nocturnos, se encontraron muchos más síntomas de estreñimiento que en sus compañeras del turno de día.

Ya sabemos que la alteración de los ritmos biológicos de los trabajadores de turnos nocturnos puede acabar teniendo molestias gastrointestinales. Basándonos en estas observaciones, planteo la hipótesis de que la alteración del sueño podría afectar las funciones intestinales en individuos sanos.

Estudios como los de las enfermeras sugieren que la privación del sueño podría predisponer incluso al dolor abdominal, que es muy típico en el síndrome del intestino irritable.

Cuando no dormimos, comemos peor y hacemos de vientre peor

Cuando estáis faltos de sueño, vuestro cerebro libera más cantidad de grelina, la hormona que da hambre.

Además, cuando no se duerme, la capacidad de juicio queda afectada, y por ello estaréis más predispuestos a comer comida basura. Si coméis ultraprocesados y dejáis de lado alimentos más saludables -y esto se convierte en un hábito-, vuestro intestino puede comenzar a tener problemas. Esta es una razón por la cual podría aparecer disbiosis y también episodios de diarreas y cacas pastosas.

Es importante que se lleven a cabo más estudios, y mejor planificados, para definir los efectos de las alteraciones del sueño y sobre como el respeto o no de los ciclos circadianos puede influir sobre las funciones intestinales. Nuestra experiencia clínica, de momento, nos dice que, si no dormimos, nuestras cacas se van hacia los extremos de la escala de Bristol.

Bacterias intestinales, el nuevo disruptor del sueño

La falta de descanso afecta a la microbiota intestinal porque la microbiota también sigue los ritmos circadianos y cambia en función de las horas de luz y de oscuridad. Cuando la microbiota se altera, aumenta la inflamación, cambia la textura de las heces e incluso podría aparecer síndrome de colon irritable (alternancia de estreñimiento y diarrea).

Si queremos dormir mejor, hay que revisar la alimentación

La parte positiva es que, si dormir mal afecta la microbiota, si la recuperamos la podríamos modular y, de ese modo, mejorar nuestro descanso.

¿Queréis dar este paso? Si necesitáis recuperar vuestro descanso y vuestra salud, os acompaño a hacerlo en el programa ‘Apágate, insomnio‘. Entre otras cosas, os daré herramientas para mejorar el sueño a través del intestino.

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Marcello Soi
Marcello Soi

Licenciado en Química y Tecnologías Farmacéuticas

Farmacéutico / Dietista / Psiconeuroinmunólogo