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La salsa de soja, los edamames o el tofu provienen de una soja que a menudo es transgènica

¿Qué son?

Los alimentos modificados genéticamente (AMG) son aquellos que contienen o están compuestos por organismos modificados genéticamente (OMG) o han sido producidos a partir de ellos. El concepto legal de “alimento modificado genéticamente” se define en el artículo 2 del Reglamento (CE) Nº 1829/2003 del Parlamento Europeo y del Consejo sobre alimentos y piensos modificados genéticamente.

OMG es el organismo, con excepción de los seres humanos, cuyo material genético haya sido modificado de una manera que no se produce naturalmente en el apareamiento ni en la recombinación natural. Se obtiene mediante técnicas que permiten la inclusión en un organismo de material genético procedente de una especie diferente, lo que no se podría conseguir de modo natural (por ejemplo, un gen de bacteria en una planta). Además, las técnicas de modificación genética permiten la inclusión de una característica concreta de manera dirigida en una especie determinada, a diferencia de las técnicas de mejora genética clásica, que se basan en la generación de una gran variabilidad genética para a continuación seleccionar el organismo que contiene la característica deseada, frecuentemente junto a otras características que no eran el objeto de la mejora.

¿Para qué?

El desarrollo de los alimentos transgénicos ha tenido distintos objetivos:

  • Para conseguir mayor resistencia a condiciones ambientales más agresivas (heladas, sequías, distintos tipos de suelos).
  • Para conseguir mayor resistencia a herbicidas más fuertes y potenciar la autodefensa contra plagas e insectos.
  • Para conseguir una composición nutricional determinada.
  • Para obtener mayor vida comercial en los productos.

Aunque en algún momento se vendieron los transgénicos como solución al hambre, queda muy claro que esto no es así. Actualmente se produce alimento suficiente para alimentar a toda la población mundial. El hambre en el mundo es una cuestión política y económica, no de producción.

Legislación sobre el etiquetado

Desde el día 16 de abril de 2004, según el Reglamento (CE) Nº 1830/2003 del Parlamento Europeo y del Consejo, los alimentos que contienen o están compuestos de OMG en un contenido superior al 0,9% deben llevar en la etiqueta la indicación de “Este producto contiene organismos modificados genéticamente” o “Este producto contiene [nombre del o de los organismos] modificado [s] genéticamente”.

Tal y como se describe en el Reglamento, quedan excluidos de esta obligación los alimentos que se han fabricado con la ayuda de un auxiliar tecnológico modificado genéticamente, así como los productos obtenidos a partir de animales alimentados con piensos modificados genéticamente.

Alimentos modificados genéticamente permitidos en la UE

Hay muchos alimentos modificados genéticamente aprobados para su comercialización en la Unión Europea: 29 tipos de maíz, 8 algodones, 7 sojas, 3 colzas, 1 patata y 1 remolacha azucarera.

En la mayor parte, se ha hecho una modificación genética para conseguir la expresión de una proteína resistente a los lepidópteros y/o tolerancia a un herbicida, principalmente al Roundup (glifosato de la multinacional Monsanto).

De todos estos, en la Unión Europea (desde 1998) el único cultivo permitido es el maíz Bt de Monsanto (MON810); se trata de un maíz modificado para que sea resistente a las plagas de los lepidópteros (taladro). Además, el cultivo de la patata Amflora (de BASF) estuvo permitido desde 2010 hasta que recientemente (13 de diciembre de 2013) el Tribunal de Justicia la ha retirado. Se trataba de una patata modificada para aumentar su contenido en almidón rico en amilopectina.

Mientras que algunos países como Francia, Alemania, Austria, Hungría, Grecia, Luxemburgo o Bulgaria han prohibido estos cultivos, España cultiva el 90% del maíz Bt producido en Europa.

Valoración de la seguridad de los OMG

El principal método de evaluación de la inocuidad de los OMG se ha basado en el concepto de “equivalencia sustancial”. Se trata de que si un nuevo alimento (modificado genéticamente) es sustancialmente equivalente en cuanto a composición y características nutricionales comparado con un alimento ya existente, se puede considerar tan seguro como el alimento convencional. No se trata de establecer un nivel de inocuidad absoluto, pero el alimento debería ser tan inocuo como su homólogo convencional en el sentido de que haya una seguridad razonable de que el uso al que está destinado no ocasionará ningún perjuicio en las condiciones de elaboración y consumo previstas.

En la Unión Europea, en el año 2003 se adoptó el Reglamento (CE) 1829/2003 sobre alimentos y piensos modificados genéticamente, donde se deja en evidencia que el procedimiento de “equivalencia sustancial” no constituye en sí misma una evaluación de seguridad. Se propone una evaluación única de cada OMG por la Agencia Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA, por sus siglas en inglés), evaluando caso por caso.

En los últimos años se han publicado una serie de estudios sobre la seguridad de los transgénicos en la salud, concluyendo que no hay estudios suficientes que valoren la seguridad a largo plazo de los alimentos modificados genéticamente[1-6]. Además, aunque se exige a las empresas una serie de estudios sobre la toxicidad de estos alimentos, no se exige su exposición pública, por lo que no se puede hacer una valoración científica.

Posibles efectos tóxicos de los OMG en la salud

Los riesgos en la salud más importantes por el consumo de alimentos modificados genéticamente que se han descrito son los comentados a continuación:

  • Efecto tóxico o alérgico de las nuevas proteínas generadas.
  • Resistencia a antibióticos (se usan genes resistentes a antibióticos como marcadores en cultivos transgénicos).
  • Otros efectos inesperados.

Para evaluar los efectos tóxicos de los OMG debe considerarse el efecto tóxico de los herbicidas o insecticidas que se utilizan para sus cultivos. Gran parte de las plantas modificadas genéticamente que actualmente se cultivan son resistentes a herbicidas (glifosato), lo que puede ser una de las causas del aumento de la utilización de estos productos (en EEUU los cultivos de OMG contribuyeron a un aumento del uso de herbicidas de 239 millones de kg entre 1996 y 2011). En cambio, para el cultivo de plantas transgénicas Bt (por ejemplo, el maíz cultivado en España), se ha reducido la utilización de insecticidas; no obstante, algunos opinan que la proteína “cry” generada por estas plantas debería contabilizarse como insecticida. Además, el uso generalizado de los cultivos transgénicos ha creado resistencias tanto al efecto de los herbicidas como de plagas.

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Tal y como se ha comentado anteriormente, en Europa la mayor parte de OMG permitidos son variedades de maíz. Además, el único OMG permitido para su cultivo es el maíz. Por ese motivo, a continuación se describen los estudios toxicológicos in vivo más relevantes llevados a cabo con algunos de los maíces modificados genéticamente:

Maíz NK603, tolerante al herbicida glifosato

  • Estudio en ratas durante 13 semanas (11% y 33% de maíz de la dieta) [7]. Estudio elaborado por la compañía Monsanto.No se observan diferencias significativas con el grupo control en los parámetros observados: análisis sanguíneos, análisis de orina, análisis histológicos de órganos y peso de órganos.Se utilizaron 20 ratas/sexo/grupo, aunque en muchos casos solo se dan resultados de 10 ratas/sexo/grupo.
  • Estudio en ratas durante 14 semanas (11% y 33% de maíz de la dieta) [8].Se observan efectos tóxicos dosis-dependientes y que varían según el sexo tras el consumo de las tres variedades de maíz, sobretodo asociados a toxicidad hepatorrenal. También se detectaron efectos en el corazón, bazo, glándulas adrenales y sistema hematopoyético. Los investigadores concluyen que los efectos tóxicos pueden ser debidos a los plaguicidas, aunque no se deben descartar consecuencias metabólicas imprevistas, directas o indirectas, de la modificación genética.Se utilizaron 20 ratas/sexo/grupo, aunque en muchos casos solo se dan resultados de 10 ratas/sexo/grupo.
  • Estudio en ratas durante 2 años (11% y 33% de maíz de la dieta) [9].Se observó la toxicidad del maíz, pero también comparado con el glifosato por separado. Tanto el maíz transgénico como el glifosato causaron graves daños hepáticos y renales, así como un desarrollo de tumores más frecuente y temprano, que llevó a un aumento de la mortalidad. Según este estudio, todos los OMG deben someterse a estudios a largo plazo de toxicidad crónica y carcinogenicidad antes de permitir su comercialización.

Se utilizaron 10 ratas/sexo/grupo y se dieron resultados de todos ellos. Esta publicación ha sido retirada a finales de 2013 de la revista Food and Chemical Toxicology porque, aunque los resultados no se consideran incorrectos, no se consideran concluyentes. Dato curioso: a principios del 2013 se introduce a Michael Goodman como editor asociado de la misma revista. Trabajó para Monsanto de 1997 a 2004. ¿Casualidad? Está claro que Monsanto “mueve sus fichas” para conseguir calmar la alarma de los alimentos transgénicos.

Maíz MON810, resistente a la plaga del taladro (es el maíz que se permite cultivar en la UE).Estudio en ratas durante 90 días (11% y 33% de maíz de la dieta) [10].

    Estudio elaborado por la compañía Monsanto.

  • No se observan diferencias significativas con el grupo control en los parámetros observados: análisis sanguíneos, análisis de orina, análisis histológicos de órganos y peso de órganos.
    Se utilizaron 20 ratas/sexo/grupo, aunque en muchos casos solo se dan resultados de 10 ratas/sexo/grupo.
  • Estudio en ratas durante 98 días (11% y 33% de maíz de la dieta) [11].Se observan efectos tóxicos dosis-dependientes y que varían según el sexo tras el consumo de las tres variedades de maíz, sobretodo asociados a toxicidad hepatorrenal. También se detectaron efectos en el corazón, bazo, glándulas adrenales y sistema hematopoyético. Los investigadores concluyen que los efectos tóxicos pueden ser debidos a los plaguicidas, aunque no se deben descartar consecuencias metabólicas imprevistas, directas o indirectas, de la modificación genética.

Se utilizaron 20 ratas/sexo/grupo, aunque en muchos casos solo se dan resultados de 10 ratas/sexo/grupo.

Mezcla de maíz NK603, MON863, MON810 y soja resistente al Roundup (herbicida glifosato).

  • Estudio en cerdos durante 22,7 semanas (vida media de los cerdos comerciales) [12].

No se observaron diferencias en la ingesta de alimentos, el peso, la mortalidad ni en los análisis sanguíneos, pero los cerdos alimentados con OMG tuvieron un peso mayor del útero y mayor inflamación del estómago.

Además de los efectos mencionados en la salud, los transgénicos tienen efectos en el medio ambiente, en la agricultura e, incluso, en la economía. Suponen un grave riesgo para la biodiversidad y tienen efectos irreversibles e imprevisibles sobre los ecosistemas. Algunos de los peligros de estos cultivos para el medio ambiente y la agricultura son incremento del uso de tóxicos en la agricultura, contaminación genética, contaminación del suelo, pérdida de biodiversidad, desarrollo de resistencias en insectos y “malas hierbas” y efectos no deseados en otros organismos.

CONCLUSIÓN

El desarrollo y la comercialización de los alimentos transgénicos está en manos de unas pocas multinacionales como Monsanto o Syngenta, que se están haciendo con el control de nuestra alimentación. Los alimentos transgénicos no son seguros. Los estudios independientes muestran cómo el consumo de estos alimentos a la larga pueden producir efectos muy negativos en la salud.

Para evitar el consumo de estos alimentos directa o indirectamente, hay que evitar aquellos alimentos que indiquen en la etiqueta que han sido modificados genéticamente, pero sobre todo, evitar los alimentos de origen animal convencionales, ya que lo habitual es que se alimenten con piensos elaborados a partir de maíz y/o soja transgénica. Buscad alimentos de proximidad, de pequeños ganaderos o agricultores que sean ecológicos o, al menos, que su producción no dependa de las grandes multinacionales.

Actualización julio 2014:

La revista Environmental Sciences Europe ha republicado el controvertido estudio del dr.Seralini que demostraba la alta toxicidad del maíz transgénico NK603.

BIBLIOGRAFIA

  1. Domingo JL. Toxicity studies of genetically modified plants: a review of the published literature. Crit Rev Food SciNutr. 2007;47(8):721-33.
  2. Dona A, Arvanitoyannis IS. Health risks of genetically modified foods. Crit Rev Food SciNutr. 2009;49(2):164-75.
  3. Magaña-Gómez JA, de la Barca AM. Risk assessment of genetically modified crops for nutrition and health. Nutr Rev. 2009;67(1):1-16.
  4. Domingo JL, GinéBordonaba J. A literature review on the safety assessment of genetically modified plants. Environ Int. 2011;37(4):734-42.
  5. Snell C, Bernheim A, Bergé JB et al. Assessment of the health impact of GM plant diets in long-term and multigenerational animal feeding trials: a literature review. Food ChemToxicol. 2012;50(3-4):1134-48.
  6. Nicolia A, Manzo A, Veronesi F, Rosellini D. An overview of the last 10 years of genetically engineered crop safety research. Crit Rev Biotechnol. 2013.
  7. Hammond B, Dudek R, Lemen J, Nemeth M. Results of a 13 week safety assurance study with rats fed grain from glyphosate tolerant corn. Food ChemToxicol. 2004;42:1003-14.
  8. De Vendômois JS, Roullier F, Cellier D, Séralini GE. A comparison of the effects of three GM corn varieties on mammalian health. Int J Biol Sci. 2009;5(7):706-26.
  9. Séralini GE, Clair E, Mesnage R et al. Long term toxicity of a Roundup herbicide and a Roundup-tolerant genetically modified maize. Food ChemToxicol. 2012;50(11):4221-31. RETRACTED.
  10. Hammond BG, Dudek R, Lemen JK, Nemeth MA. Results of a 90-day safety assurance study with rats fed grain from corn borer-protected corn. FoodChenToxicol. 2006;44(7):1092-9
  11. De Vendômois JS, Roullier F, Cellier D, Séralini GE. A comparison of the effects of three GM corn varieties on mammalian health. Int J BiolSci. 2009;5(7):706-26.
  12. Carman JA, Vlieger HR, Ver Steeg LJ et al. A long-term toxicology study on pigs fed a combined genetically modified (GM) soy and GM maize diet. J OrganicSyst. 2013;8(1):38-54.
Lucía Redondo
Lucía Redondo

Nutricionista. Máster en Nutrición y metabolismo y Máster de Condicionantes genéticos, nutricionales y ambientales en el desarrollo. Titulada en Medicina tradicional china, Nutrición ortomolecular y Naturopatía. Actualmente profesora del Ciclo Formativo Oficial de Dietética del IFPS Roger de Llúria, en Barcelona.