El nuevo libro de Esther Vivas, Mamá desobediente, es un ensayo muy documentado que combina con la experiencia personal de la autora sobre la maternidad, desde una óptica feminista. La periodista habla de temas invisibles como la infertilidad, el embarazo, la pérdida gestacional, el parto, la violencia obstétrica, el puerperio, la lactancia y el negocio del biberón.

La mirada feminista de Esther Vivas sobre la maternidad

Os desvelamos 20 frases muy potentes y reveladoras, de éstas que no te dejan indiferente y te hacen reflexionar sobre la maternidad, la lactancia materna y la artificial.

  1. La soberanía alimentaria empieza por la lactancia materna, y la soberanía lactante es el primer acto de soberanía alimentaria.
  2. La leche materna es el alimento más sostenible, ya que genera cero residuos, cero gases de efecto invernadero y una huella hídrica igual a cero.
  3. Los beneficios de la lactancia materna hacen que ésta pueda ser considerada una práctica feminista, ya que favorece a las mujeres en particular, pero también a la comunidad en general, que sale ganando con el bienestar de madres y pequeños.
  4. Amamantar puede definirse así mismo como una práctica anticapitalista, ya que se sitúa fuera del mercado. (…) El bebé que mama no paga para hacerlo, la madre que da el pecho no espera cobrar.
  5. Dar la teta salva vidas. Lo dice la OMS: “Si prácticamente todos los niños fuesen amamantados, cada año se salvarían unas 820.000 vidas”, y se podría dar un desarrollo mejor a muchos otros.
  6. Con el tira leches se defiende la leche de las madres, pero no la lactancia materna, y la mujer pasa a ser considerada un simple objeto de producción de alimento.
  7. La industria alimentaria y la industria de la leche artificial son lo mismo. Las principales compañías del sector de la fórmula son multinacionales que ven en los pequeños de hoy los consumidores de mañana.
  8. Alimentar a los bebés con leche de fórmula nos genera una gran dependencia artificial, de alto coste medioambiental, para dar respuesta a una necesidad que puede cubrirse de manera fisiológica, en la mayoría de casos.
  9. Para obtener un kilo de leche de fórmula en polvo se necesitan, ni más ni menos, que 4.700 litros de agua.
  10. El mismo uso de la palabra fórmula, en vez de leche artificial o sustituta, que puede tener connotaciones más negativas, muestra la capacidad de la industria alimentaria de imponer sus marcos conceptuales.
  11. El grupo de presión de los principales fabricantes y comercializadores de leche de fórmula (..) reconocieron que era imposible producir una leche artificial sin transgénicos en la leche de fórmula libre de organismos genéticamente modificados. La pregunta que hace falta hacerse es: con el biberón, ¿sabemos qué damos de comer a los bebés?
  12. Nos han insistido tantas veces en que el bebé, como más lleno mejor, que eso ha conducido, en algunas ocasiones, a una sobrealimentación a través del biberón. Ya no confiamos en la capacidad del bebé para autorregularse.
  13. Una investigación hecha en distintos países de la UE en 2007 señalaba que los bebés de cero a cuatro meses alimentados exclusivamente con leche de fórmula pueden estar ingiriendo una cantidad extra de 24% más de las calorías necesarias, lo que puede inducir a obesidad de los pequeños cuando sean adultos.
  14. La OMS sólo recomienda el consumo de leche artificial como una cuarta opción, por detrás, en primer lugar, de la leche materna succionada directamente del pecho de la madre, seguida de la leche materna extraída y suministrada al bebé y después de la leche de otra mujer.
  15. La industria de la leche de fórmula ha ganado la batalla del imaginario colectivo. Hemos integrado la práctica de la lactancia artificial hasta tal punto que incluso cuando se nos ponen en evidencia los efectos perniciosos nadie parece darse cuenta.
  16. Los pechos “rompen la barrera entre maternidad y sexualidad”, lo que hace que resulten extremadamente escandalosos para el patriarcado.
  17. Amamantar, como la crianza en general, es un acto demasiado a menudo relegado a la invisibilidad del hogar, no valorado, como cualquier trabajo de cuidados. El lactivismo propone sacar la teta del armario.
  18. Si la lactancia materna está considerada una decisión personal, toda la responsabilidad acaba recayendo en las mujeres, y se ocultan las desigualdades sociales que hacen que para algunas sea más fácil dar la teta que para otras.
  19. Ni el biberón ni la teta per se nos harán libres.
  20. Vivimos en una sociedad que da la espalda a la maternidad y a la teta.

Lluca Rullan

Periodista y dietista integrativa

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