Actualmente estamos expuestos a muchos factores contaminantes: el aire que respiramos, el agua, los alimentos que no son de cultivo ecológico, los productos de limpieza y de higiene personal, las radiaciones Wi-Fi, el estrés… Todos generan residuos tóxicos en el organismo, precursores del estrés oxidativo y, como consecuencia, de radicales libres. La verdad es que el cuerpo, de manera natural ya tiene un sistema para protegerse y eliminar sustancias perjudiciales para la salud. Los encargados de esta función son órganos vitales como los riñones, el hígado, los pulmones y el sistema digestivo, que activan su actividad más depurativa durante la noche, mientras descansamos (de ahí la importancia de descansar, y dormir unas 7-8 horas). De hecho, si pensamos en ello, suele ser cuando nos levantamos o durante la primera mitad del día cuando vamos más al baño, tanto a orinar como a defecar.

Sin embargo, la lista de factores contaminantes va incrementando día tras día, y, teniendo en cuenta las cantidades tan elevadas a las que estamos expuestos, pueden llegar a sobresaturar estos órganos depurativos, que no funcionarían a su máximo rendimiento, lo que haría que se nos acumularan dentro del cuerpo elementos tóxicos que comprometerían la salud. Si no eliminamos eficazmente estas sustancias contaminantes, iremos generando un ambiente más ácido en el cuerpo, nos encontraremos con un organismo más inflamado, más propenso a las alergias e intolerancias: un cuerpo con un sistema inmunológico más debilitado y con las condiciones idóneas para desarrollar enfermedades degenerativas, tales como demencias y cáncer.

Como cualquier filtro, que, cuando se llena, se le debe ayudar, cambiar o lavar, el cuerpo también lo necesita. ¿Cómo podemos ayudarle? Pues bien: si lo queremos, lo tenemos muy fácil. Hay ciertos nutrientes y elementos fitoquímicos que tienen efecto depurativo, reparador y antioxidante dentro del cuerpo que nos ayudan a combatir los radicales libres y a limpiar los órganos vitales de depuración. Estos elementos son vitaminas, minerales, enzimas activas y otros antioxidantes y elementos fitoquímicos que encontramos en gran abundancia tanto en frutas como vegetales; de ahí la importancia de tomar cada día.

Ahora bien, ¿consumimos suficiente cantidad para compensar la exposición tan elevada a factores contaminantes a la que estamos sometidos sobre todo los que vivimos en la ciudad? ¿Creéis que con “cinco al día” hacemos lo suficiente? La respuesta es no. De promedio deberíamos consumir entre 10-15 raciones de frutas y verduras al día, y no siempre es fácil meter tanta cantidad para una sola persona a lo largo del día.

Podemos preparar ensaladas, cremas de verduras, sopas vegetales, salteados, verduras al horno o al vapor… pero aquí cabe hacer una puntualización. Las preparaciones culinarias que suponen someter estos alimentos a temperaturas elevadas, superiores a 42-45 grados hacen que se pierdan vitaminas (sobre todo las más termolábiles, como la C), y que las enzimas activas se inactiven, y que se pierdan, entonces, una buena cantidad de nutrientes antioxidantes.

De ahí, y por muchas otras razones, salen los zumos y batidos verdes, bebidas hechas a base del zumo de vegetales frescos, no sometidos a temperatura y que concentran cantidades elevadas de micronutrientes y otros elementos provenientes del reino vegetal con grandes propiedades antioxidantes y muy alcalinizantes.

Para elaborar estas bebidas se suelen utilizar entre 4 y 7 piezas de fruta y verduras; esto ya supone cubrir casi la mitad de las necesidades reales de este grupo de alimentos, pero no sólo eso…

Si bien es cierto que hay muchas maneras de preparar y consumir vegetales, el hecho de triturarlos en una batidora o prensarlos con un extractor de prensado en frío hace que sus moléculas queden bien desmenuzadas, en partículas muy pequeñas, y, a la vez, que sus paredes celulares se rompan de tal manera que todos los nutrientes queden liberados. Como resultado, más biodisponibilidad y absorción de los nutrientes. Pensemos que las paredes intestinales sólo absorberán lo que entre en contacto con ellas, así que, cuanto más desmenuzados estén los alimentos, más superficie de contacto directo tendrán. La situación es bastante diferente cuando comemos y masticamos alimentos sólidos, ya que la tendencia general es tragar trozos demasiado grandes, y, ojo, ¡el estómago no tiene dientes!

Sin embargo, quisiera subrayar la importancia de masticar tanto los zumos como los batidos verdes, porque, aunque sean bebidas, contienen carbohidratos, azúcares simples en gran parte, que deben empezar a ser digeridos en la boca. Este proceso de digestión comienza cuando se emulsionan con la saliva, donde hay amilasas, enzimas digestivas encargadas de digerir los hidratos de carbono.

Curiosidades sobre las bebidas vegetales: batidos, zumos y leches

  1. Cuando preparéis un batido verde empezad triturando primero las hojas verdes o vegetales más fibrosos con el líquido, de esta manera se comienzan a desmenuzar y romper las paredes. Una vez bien triturado añadid la fruta, ya que es más blanda, más sensible a oxidarse y no necesita tanto tiempo para triturarse.
  2. Cuando preparéis un zumo verde, hace que las proporciones sean 4-5 raciones de vegetales por 1 de fruta. Esta bebida descarta gran parte de la fibra de los alimentos, así que, para no provocar picos de azúcar ni insulina en sangre, la fruta en los zumos es sólo para endulzar; no es el ingrediente predominante. Cuanto más verde (vegetal), más propiedades alcalinizantes y depurativas tendrá.
  3. Cuando preparéis leches vegetales caseras evitáis, primero, pagar bastante dinero, y segundo, aditivos, emulsionantes o edulcorantes que, por más naturales que puedan parecer, nosotros no los usaríamos en casa, y que, por más “orgánicos” que sean, pueden llegar a ser perjudiciales. Es el caso del emulsionante natural carragenina, que puede causar irritación e inflamación en el estómago, y desencadenar una respuesta autoinmune e, incluso, llagas estomacales.
  4. Cuando reaprovechéis la pulpa de los zumos para preparar cualquier receta, estaréis incorporando una buena cantidad de fibra, sobre todo insoluble, al plato. Recordad, sin embargo, que deberéis hidrataros bien a lo largo del día y acompañar estos snacks con alimentos con más contenido de agua para que la fibra haga un buen efecto y no un tapón dentro del colon.
Batidos verdes de Carla Zaplana

Fotografía María Ángeles Torres

Receta batido Green Glow

Este batido es mi versión del zumo Glory Morning, pero en textura de smoothie. Es el que suelo preparar más a menudo por las propiedades depurativas y alcalinizantes que tiene y porque ¡el verde me gusta mucho! Es una muy buena dosis de vegetales verdes y fibra a primera hora de la mañana que ayuda a sentirse ligero, refrescado y con un buen toque de energía. Este batido es muy rico en clorofila, carotenos, calcio, magnesio y potasio.

Si queréis algo más dulce y/o cremoso, podéis poner medio plátano o uno entero. Uno de mis ingredientes preferidos son los brotes y germinados. Estas semillas diminutas con colita, con un sinfín de propiedades beneficiosas, son una caja llena de aminoácidos, ácidos grasos, enzimas y fitoquímicos muy fáciles de absorber y de asimilar.

Ingredientes:

  • 2 ramas de apio
  • 2 hojas de kale
  • 1/3 de pepino
  • 3 ramitas de perejil
  • 1 manzana
  • 1 pizca de brotes de alfalfa
  • 1 trocito de jengibre (del tamaño de la uña del dedo gordo)
  • 1 taza de agua o de agua de coco

Preparación:

  1. Lavar todos los ingredientes. No es necesario pelar el pepino ni la manzana si son de cultivo ecológico. Cortar el pepino en cuartos verticales, y la manzana, en octavos, y quitarles el corazón. Dejar las hojas del apio y cortar el tallo por la mitad o en tres partes. Retirar el tallo de las hojas de kale, ya que es demasiado fibroso.
  2. Verter el agua en la batidora e introducir también todos los vegetales menos la manzana y el pepino. Batir durante 3 segundos; después, añadir el resto de ingredientes y conectar de nuevo la batidora durante 5 segundos más o hasta deshacer todos los grumos, si queréis una textura más fina.

Topping: Hierba de trigo, manzana a láminas, perejil y limón.

Incorporar una cucharadita de hierba de trigo, verde, para seguir con la tónica, pero, sobre todo, para que tenga un efecto más depurativo y alcalinizante.
Os animo a disfrutar de mi nuevo libro Batidos verdes (Urano), con una extensa explicación sobre las bebidas vegetales, con respuesta a las catorce preguntas más frecuentes sobre el tema, con una explicación sobre la diferencia entre un zumo y un batido, y que os permitirá aprender al detalle cómo preparar de manera correcta un buen batido, además de incluir cincuenta recetas deliciosas no sólo de batidos, sino de zumos verdes, de leches vegetales caseras y snacks dulces y salados para reaprovechar la pulpa de los zumos y leches. Y, por si esto fuera poco, os propongo un reto: tres días a base de batidos y zumos vegetales para hacer un “reset” en el cuerpo, dar unas buenas y merecidas vacaciones en el sistema digestivo y recuperar esa energía y vitalidad que corresponde.

Carla Zaplana
Carla Zaplana