La mayoría de estas propuestas nos aseguran que perderemos el peso que nos sobra y las toxinas acumuladas que el cuerpo debería eliminar. Pero no todo es tan sencillo y no todos los resultados son felices. El caso más común de una dieta líquida detox prolongada que no tiene en cuenta las necesidades diferentes de cada persona es un final con infección renal, ya que los órganos emuntorios —que se encargan de los procesos de eliminación— se colapsan con tanta toxina liberada y, de tanto eliminar, acaban inflamados o con algún tipo de infección.

Hay más resultados detox poco positivos. Las duras dietas de abstinencia temporal son difíciles de llevar, y, si no estamos convencidos, acabaremos estresados y culpándonos de nuestra debilidad ante los requerimientos estrictos de la dieta depurativa; lo cual pasará a ser, así, otro factor tóxico añadido que quizás antes no teníamos: el psicológico e, incluso, una baja autoestima.

Fresones con nata

La mejor forma de estar saludable no es hacer detox temporales después de haber “pecado”, si no adoptar hábitos saludables de forma permanente y llenar la despensa y la nevera con alimentos naturales sin añadidos artificiales, preparar platos que disfrutemos, encontrar el equilibrio personal y no desarrollar malos hábitos alimentarios, pensando que más tarde ya haremos una semana detox para después recaer en una alimentación descuidada y desequilibrada con la idea de volver a hacer otro período detox más adelante… Y entre el detox y el retox, perderemos de vista que nos jugamos la salud. Incluso podemos ser víctimas del efecto yo-yo típico de las dietas restrictivas; y más que perder peso, al final, ganamos peso y perdemos salud.

Desafortunadamente, la mayoría de estas propuestas detox tienen como diana las mujeres, a las que nos han querido vender que debemos estar magníficas por fuera, sin importar el sacrificio diario —ni las deficiencias nutricionales— que comportan.

Una de las obsesiones erróneas de este tipo de propuestas es eliminar las grasas basándose en el concepto equivocado que se ha querido inculcar durante décadas: las grasas son nocivas para la salud —generan colesterol, dañan el sistema cardiovascular y un largo etcétera— y nos hacen engordar.

Fresones con nata

Bien, si las grasas son de mala calidad —refinadas, enranciadas, oxidadas, cocinadas a temperaturas altas, artificiales—, seguro que nos sentarán mal y, no solo no nos nutrirán, sino que contribuirán a una salud pésima. Pero si las grasas son de buena calidad, nos nutrirán y, además, nos ayudarán a regular los niveles de colesterol en sangre, reforzarán el sistema cardiovascular, el sistema inmunitario, la piel —con ácidos grasos esenciales para protegerla de factores medioambientales—, e incluso nos ayudarán a perder peso.

Por eso, hoy quiero compartir un dulce muy saludable, con grasas saludables nutritivas y deliciosas, que nos ayudará a sentirnos saciados y satisfechos y a no tener la necesidad de picar entre horas, y que nos dará energía estable durante horas.  

Es un dulce muy fácil y rápido de preparar, una propuesta más para ayudarte a elaborar menús y snacks diarios limpios, energéticos, cargados de nutrientes y deliciosos.

Las grasas saludables son también el alimento preferido del cerebro. En el caso del coco —el aceite, la mantequilla, la crema o la leche de coco, el coco rallado, los copos, el coco fresco o el seco— estamos hablando de ácidos grasos saturados de cadena media. Este tipo de grasas, el organismo las recibe muy bien, ya que las puede usar como un combustible fácil de metabolizar sin acumularlas en forma de grasa; aparte de que son muy digestivas.

Fresones con nata

Esta receta, que no lleva azúcares añadidos, tiene como ingrediente principal los fresones, que son una fruta baja en azúcares naturales; así que no nos desestabilizará los niveles de azúcar en sangre.

Los fresones los mezclaremos con zumo de limón —muy alcalinizador— y una pizca de pimienta negra una vez ya cortados. El limón y la pimienta negra hacen una reacción química natural con los fresones, que liberan parte del jugo de manera natural. Con unas gotas de estevia líquida y una pizca de vainilla en polvo —solo para quitar el fondo ácido—, este jugo natural de fresones será el mejor sirope, hecho al instante y sin complicaciones, para añadir a postres y dulces.

Cuando compréis estevia, aseguraros que contenga los principios activos. Muchas marcas han procesado tanto la planta, que solo se han quedado con los principios endulzantes y han eliminado sus interesantes fitonutrientes, que regulan los niveles de azúcar en sangre. Pedidla en el herbolario de confianza. Si sois de Barcelona, la podéis encontrar en casi todos los herbolarios —la producen en el Manantial de la Salud—, y en la tienda The Living Food tienen de diversas marcas que mantienen los principios activos.

Por lo que respecta a la nata de coco, se puede preparar de muchas maneras a partir de diferentes subproductos del coco. En esta receta he elegido una leche de coco con 80% de coco —el otro 20% es agua—, que se puede encontrar en las tiendas de alimentación eco. Me parece la manera más sencilla de preparar una nata vegetal saludable en casa en pocos minutos sin necesidad de utensilios especiales.

Cuando compréis la leche de coco, mirad la etiqueta para ver qué porcentaje de coco contiene y, muy importante, cuáles son los ingredientes de la leche. A veces tienen conservantes o gomas y emulsionantes que evitan que la grasa del coco y el agua se separen. Elegid siempre la que tiene los ingredientes más puros: solo coco y agua.

Fresones con nata

La receta

Para 2 personas

Ingredientes

  • 400 ml de leche de coco eco (80% de coco)
  • 10 fresones grandes, cortados a daditos
  • 1/8 c de pimienta negra recién molida
  • 1/4 c de vainilla en polvo
  • 1 pizca de sal del Himalaya
  • 1/2 limón, el zumo
  • 1/2 c de estevia líquida con los principios activos

Método de preparación

  1. Guardar la leche de coco en la nevera como mínimo 24 horas. Durante este tiempo de refrigeración, se separarán la parte aceitosa y el agua.
  2. Primero preparar los fresones: mezclar bien homogéneamente y suavemente en un bol todos los ingredientes menos la leche de coco con una cuchara de madera. Reservar.
  3. Mientras los fresones se maceran, montar la nata. Sacar la leche de coco de la nevera y separar el agua de la leche de coco en un vaso; reservar.
  4. Colocar la parte mantecosa de la leche de coco —que se habrá solidificado— en un bol, y añadir 6 cucharadas soperas del agua reservada.
  5. Con un batidor de varilla manual, batir la nata durante unos 5 minutos hasta que tenga consistencia de nata montada, y ya estará; así de sencillo.
  6. En dos vasos o copas pequeñas, servir primero una capa de trocitos de fresones, una de nata montada y repetir la operación. Decorar la segunda capa de nata con unos trocitos de fresones y un poco de sirope de fresas.

Se puede preparar la nata justo antes de servir, o montarla una media hora antes y guardarla en la nevera. Si al cabo de esta media hora de reposo se ha separado parte del agua, solo hay que volver a batir, esta vez solo unos segundos, para que la nata vuelva a estar lista.

Bon appétit!

Consol Rodríguez
Consol Rodríguez

Formadora de alimentación viva y cocina crudivegana, desarrolladora de recetas raw food, autora del blog kijimunas-kitchen.com y del libro Raw Food Anti-aging