Lo hemos repetido cientos de veces: la dieta saludable se basa en ingredientes frescos y naturales, esencialmente en fruta y verdura, proteína vegetal y animal de calidad, grasas sanas, cereales integrales y semillas. Y mucho mejor si todo es ecológico para podernos beneficiar al máximo de todos los micronutrientes de cada alimento y ahorrarnos la carga de tóxicos que se acumulan en los de producción convencional. Pero, a pesar de todo, comer natural, saludable y ecológico tiene un inconveniente claro: es más caro que comer procesado y fast food y no todas las familias pueden permitírselo.

De hecho, el estudio “Dame Veneno” de VSF Justicia Alimentaria Global estima que el 45% de la población del Estado español no puede permitirse una alimentación saludable básica y explica que el precio de frutas y verduras ha aumentado entre un 55% y un 91% entre 1990 y 2012, mientras que la mayoría de los alimentos procesados estudiados son más baratos ahora que en 1990. El informe detalla minuciosamente todos los inconvenientes del modelo alimentario actual y denuncia, entre otras cifras alarmantes, que, en 2016, 90.000 personas murieron en el país a causa de enfermedades relacionadas con la alimentación insana.

Todos los datos evidencian que las campañas de promoción de hábitos saludables no sirven de nada si las familias no tienen acceso real a la alimentación sana a un precio asequible, y que hacen falta medidas fiscales para evitar transformar la dieta saludable en una cuestión elitista manteniéndola al margen de las familias con rentas más bajas. Por todo ello, VSF ha lanzado esta campaña de recogida de firmas para solicitar al Gobierno una nueva política fiscal que reduzca al 0% el IVA de los alimentos sanos (frutas y verduras, legumbres o pescado) y que aumente hasta el 21% el de los insanos (bollería industrial o bebidas azucaradas).

Con el granito de arena que podamos poner cada uno de nosotros, podremos conseguir un entorno que favorezca nuestra salud, la de nuestros hijos y la del planeta a corto y a largo plazo. ¡Firmemos!

Marta Costa
Marta Costa

Periodista