El intestino humano tiene una superficie aproximada de 200 m2. Esta enorme área no solo sirve para absorber nutrientes, sino que en ella también habitan cerca de cien billones de bacterias, que se conocen con el nombre de flora intestinal o microbiota.

Las bacterias de esta flora intestinal son esenciales para la digestión y, además, cumplen otras funciones importantes. Por ejemplo, pueden protegerla de bacterias adversas mediante distintos mecanismos: compitiendo por los nutrientes y los puntos de unión en la pared intestinal, modificando el pH del intestino, produciendo sustancias antibacterianas e influyendo en señalizaciones moleculares concretas. Las bacterias intestinales adversas pueden formar metabolitos en el intestino que, a veces, pueden resultar preocupantes, como metano y sulfuro de hidrógeno.

La composición de cada flora intestinal puede ser muy diferente, ya que depende de distintos factores. Por ejemplo, una alimentación desequilibrada (alta en ultraprocesados y refinados), el estrés, el tabaco, los antibióticos y unas condiciones ambientales desfavorables influyen en la flora intestinal y en el estado general.

Como podemos alimentar la microbiota intestinal

La fibra fermentable es la que la microbiota puede transformar en ácidos grasos de cadena corta como el butirato, un verdadero manjar para nuestras bacterias. Se diferencia de la fibra poco fermentable, que prácticamente sale intacta a través de las heces.

Las fibras fermentables que sirven de alimento para nuestras bacterias son:

  • Almidón resistente: especialmente de la patata, pero también lo podemos obtener del boniato, arroz o legumbres. El truco es cocinar estos alimentos y refrigerarlos toda la noche.
  • Mucílagos de lino o chía. Además de alimentar a la microbiota ayudan a regular el tránsito intestinal.
  • Pectina: las mejores fuentes son la manzana y la zanahoria cocida.
  • Fructanos: puerro, cebolla, espárragos y alcachofa.
  • Betaglucanos: presentes en la avena. También ayudan a reducir el colesterol.

Los fermentados, por su parte, se han convertido en una gran revolución, ya que tienen efecto probiótico, lo que aumenta la diversidad de bacterias sanas.

  • Chucrut: col fermentada
  • Encurtidos: hortalizas como zanahoria, rabanitos, cebolla o pepinillos
  • Kéfir de agua: elaborado con agua, azúcar y fermento
  • Kombucha: té fermentado
  • Ciruela o pasta de umeboshi
  • Vinagre de manzana no pasteurizado: es rico en enzimas que ayudan, sobre todo, a digerir las legumbres
  • Hatcho miso no pasteurizado
  • Shoyu

La importancia de los probióticos

Es muy importante mantener un buen equilibrio y una composición óptima de los microorganismos de la microbiota intestinal. Aquí entran en juego preparados especiales con bacterias viables presentes de forma natural en el intestino, como los cultivos de lactobacilos y bifidobacterias. En este sentido, la supervivencia de estos cultivos de bacterias al pasar por el estómago y el intestino delgado es decisiva para una posible colonización.

Ciertas fibras pueden ayudar a esta colonización por parte de los cultivos, ya que estos las utilizan como alimento y, por tanto, como base de crecimiento. Las bacterias adversas apenas aprovechan estas fibras, por lo que no se fomenta su reproducción. De este modo, se puede alterar el equilibrio de la flora intestinal. 

Es recomendable tomar probióticos a diario y no sólo durante la toma de antibióticos

Bio Lacto + Bifido es un suplemento de Raab Vitalfood que cumple estas dos premisas. Contiene lactobacilos y bifidobacterias activos, así como las fibras vegetales de agave, baobab y topinambur. Se trata de una formulación patentada de calidad orgánica superior, fruto de un proyecto de investigación y desarrollo de cuatro años de duración.

Contiene seis cultivos de bacterias especiales que presentan una gran tolerancia al jugo gástrico y al ácido biliar, así como buenas propiedades de adherencia a las células de la mucosa. De hecho, el proyecto también se centró en conseguir una tasa de supervivencia elevada a las condiciones del sistema digestivo.

En numerosos análisis de laboratorio se trabajó para armonizar las bacterias de forma óptima entre sí y en combinarlas con las fibras de agave, baobab y topinambur, que son usadas como base de crecimiento constante, y así garantizar dicha supervivencia. Es recomendable tomar a diario Bio Lacto + Bifido de Raab a modo de suplemento, y no solo durante la toma de antibióticos o después.