Estudios realizados con suplementos específicos de nutrientes tales como calcio, selenio y vitamina E han demostrado poco o ningún efecto ante el cáncer. Sin embargo, el consumo habitual y diario de alimentos enteros como las nueces actúa en forma sinérgica, y disminuye el riesgo de sufrir enfermedades, incluido el cáncer.

nueces

El cáncer de mama en España

Según fuente de la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC), el cáncer de mama es el tumor más frecuente en las mujeres occidentales. En España se diagnostican alrededor de 26.000 nuevos casos de cáncer de mama al año, lo que representa casi el 30% de todos los tumores de sexo femenino en nuestro país. Cabe destacar que este tipo de cáncer no es un tema exclusivo de la mujer, ya que el 1% de la población masculina tiene riesgo de desarrollarlo.

Aunque la tasa de incidencia en España es baja respecto a países como Estados Unidos, Canadá, Reino Unido, Países Bajos, Bélgica, Alemania, Francia y Suiza, aumenta cada año. Se estima que el riesgo de las mujeres españolas de padecer este cáncer a lo largo de la vida es de aproximadamente 1 de cada 8.

Estudios recientes parecen demostrar que realizar ejercicio físico de forma regular, al menos 4 horas a la semana, evitar el sobrepeso y la obesidad tras la menopausia, y disminuir el consumo habitual de alcohol puede reducir el riesgo de padecerlo.

Los nutrientes de las nueces actúan de manera sinérgica aportando importantes beneficios para la salud

Los frutos secos y el cáncer

Una reciente investigación, desarrollada en 2011 en la Marshall University School of Medicine Joan C. Edwards en Huntington, West Virginia, ha vinculado el consumo habitual de estos frutos secos con la reducción de cáncer de mama en ratones.

El estudio, dirigido por la doctora Elaine Hardman, explica la capacidad de una dieta rica en nueces para suprimir la formación de tumores en las glándulas mamarias. Aunque no es concluyente sobre cómo afectan exactamente las nueces a las células cancerígenas, los resultados demostraron que, tras consumir lo equivalente a 15-25 nueces diarias, no sólo se reduce la incidencia de tumores en un 50%, sino también su multiplicidad y tamaño, incluso cuando existe una predisposición genética (en el estudio se utilizaron ratas genéticamente modificadas para desarrollar cáncer de mama). Según el estudio, el poder sinérgico de las nueces es capaz de alterar la expresión genética asociada con la proliferación y diferenciación de las células epiteliales mamarias.

Otros estudios relacionan el consumo regular de nueces con una disminución del riesgo de padecer enfermedades como insuficiencias cardiacas, ciertos cánceres, cálculos biliares, diabetes tipo 2, entre otras. La potencia antioxidante de las nueces es llamativamente más elevada que en otro tipo de fruto seco, ya que contiene entre 2 y 15 veces más vitamina E, a veces incluso más efectiva que la obtenida a través del pescado azul.

Fuente de nutrientes anticáncer

Las nueces contienen múltiples ingredientes que individualmente ya se relacionan con una disminución de tejido cancerígeno. Entre ellos destacamos:

  • Ácidos grasos poliinsaturados omega-3 (sobretodo alfa-linolénico), potente antiinflamatorio e importante aliado en la prevención de enfermedades cardiovasculares, insomnio, depresión e hiperactividad.
  • Tocoferoles (vitamina E), sobretodo gama y beta-tocoferol, potente antioxidante anticancerígeno.
  • Fitosteroles (especialmente beta-sitosterol, campesterol y estigmasterol), reducen el colesterol en sangre y aumentan la función inmune del organismo.
  • Polifenoles, reducen el riesgo de sufrir enfermedades crónicas por su potencial antioxidante.

Además, las nueces contienen importantes micronutrientes como manganeso y cobre, y cantidades significativas de potasio y magnesio, que mantienen una presión sanguínea saludable y reducen la hipertensión.

También encontramos cantidades importantes de lecitina, fósforo y vitaminas del grupo B, nutrientes beneficiosos para el cerebro y la pérdida de memoria. En la antigua China, las nueces se recomendaban para nutrir el cerebro por su semejanza con este órgano.

Su consumo diario disminuye el riesgo de tener enfermedades como el cáncer de mama

Por último, cabe mencionar las cantidades significativas de melatonina de la nuez, sustancia que se produce en el cerebro humano y que tiene la función de poderoso antioxidante y regulador del ciclo de sueño y los ritmos cardiacos. Un sueño normal y reparador es crucial para robustecer las funciones inmunológicas y la resistencia a infecciones y al desarrollo de cánceres.

Otro estudio propone que un alto nivel de omega-3 frente a un porcentaje inferior de omega-6, reduciría la capacidad de desarrollar un cáncer. Se relaciona una alta ingesta de grasas omega-6, acido linoleico (carnes, huevo, aceite de girasol), con un incremento de la carcinogénesis, un aumento a sufrir enfermedades asociadas con el corazón, y otros trastornos como el síndrome metabólico, la artritis, la osteoporosis, la obesidad, entre otros. En una dieta saludable, la proporción de ácidos omega-6 debería ser sólo entre 2 y 4 veces mayor que la de omega-3, valores que se encuentran en la dieta mediterránea, una de las más sanas, anticancerígenas y protectoras cardiovasculares del mundo.

Cómo hacer de ellas un alimento diario

Los frutos secos en general contienen aceites y grasas poco estables que se vuelven rancios con facilidad. Por esta razón, deben guardarse en contenedores cerrados, fuera del calor y la luz, para reducir la oxidación. En lugares de clima cálido, es aconsejable guardar tanto los frutos secos como las semillas y los aceites en el refrigerador, preferentemente en recipientes de cristal. De todas formas se recomienda adquirir las nueces con cáscara para garantizar la conservación de sus nutrientes y abrirlas justo antes de consumir.

Las nueces pueden incorporarse fácilmente a la dieta diaria, pero es importante destacar su alto valor energético, aproximadamente 700 kcal cada 100 g, por lo que se recomienda ajustar el consumo de otros alimentos para no tener un exceso de calorías.

Algunas ideas:

  • Agregar nueces picadas en ensaladas verdes o de frutas, sobre vegetales cocidos o cereales integrales.
  • Añadir nueces a un yogurt fresco, a la granola o a la crema de cereales.
  • Molerlas y agregarlas a sopas y guisos, o mezclarlas con pan rallado para rebozar.
  • Incluirlas en el pesto o combinarlas con tomates secos, ajo y aceite de oliva virgen, para condimentar un plato de pasta.
  • Pasarlas por la sartén con canela o especies picantes como cayena, comino y cilantro, para tomarlas como snack.
  • Incorporarlas en platos de cereales, como arroz, tabulé o cuscús.
  • Utilizarlas en panes o pasteles.

Una última observación: las nueces son deficitarias en lisina, por lo que no pueden considerarse proteína completa. Se recomienda combinarlas con alimentos como legumbres, lácteos, algunos pescados (bacalao y sardina), frutas y verduras.