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Tomar café puede ser malo, o no, según la cantidad ingerida y la tolerancia de la persona que bebe. La cafeína puede irritar el estómago, provoca un efecto semejante al estrés en el organismo y, a la larga, afecta a la calidad del sueño. También hace trabajar más de la cuenta al páncreas y provoca decaimiento o fatiga al cabo de un rato. Cuando pasan los efectos, se termina también el estado de alerta y la “energía” que nos proporciona, y suele haber la necesidad de volver a tomar. La sobredosis de cafeína existe y produce ataques de pánico, ansiedad crónica y palpitaciones.

Cuando el café crea efectos secundarios, evidentemente, hay que dejarlo; eso puede comportar ciertos síntomas físicos y mentales de descarga de las toxinas del café, que durante unos días molestarán a la persona que está haciendo el esfuerzo de desengancharse de esta bebida.

Mucha gente se ha convertido en adicta a la cafeína; no la puede dejar a pesar de arriesgar su salud física o psíquica, solo para evitar el síndrome de abstinencia. Se han dado casos de adicción al café con dosis diaria tan bajas de cafeína como 100 mg/día (equivalente a una taza o a dos latas de refresco con cafeína). También ha habido casos de síndrome de abstinencia al dejar de tomar una consumición diaria y regular de cafeína (por ejemplo, un café cada mañana) que se puede manifestar con estos síntomas:

  • Dolor de cabeza de diferentes grados
  • Fatiga, somnolencia
  • Dificultad para concentrarse
  • Dificultad para trabajar
  • Irritabilidad
  • Depresión
  • Ansiedad
  • Síntomas de resfriado, como náuseas y vómitos, dolor o rigidez muscular, calor y frío
  • Deterioro psicomotor, del estado de alerta y del rendimiento cognitivo

Tarde o temprano, los órganos que más sufren debido al consumo de cafeína son las glándulas suprarrenales. El agotamiento suprarrenal es muy común actualmente tanto por una alimentación poco adecuada como por el estilo de vida.

La adrenalina es la responsable de las explosiones de energía y, en individuos compasivos, de la capacidad de rescatar instintivamente a la gente accidentada y de la respuesta “de lucha o huida”. Esta misma respuesta permitió a nuestros antepasados prehistóricos escaparse de depredadores peligrosos.

Cuando continuamente se estimulan las glándulas suprarrenales para producir esta descarga de adrenalina, se ocasiona una deficiencia y la glucemia pasa a ser irregular.

Es, pues, importante recordar que la cafeína no proporciona únicamente un estímulo químico de energía.

Como desengancharte del café sin síndrome de abstinencia
Hay dos maneras de hacerlo:

  1. Eliminar toda la cafeína inmediatamente. Si se toman más de dos cafés al día, quizá habrá alguna jaqueca, letargo o bajón anímico.
  2. Eliminarla poco a poco. Con este método se pueden evitar la mayoría de los efectos secundarios de la adicción a la cafeína. En primer lugar, se debe tomar 1/3 menos de cafeína de la habitual 2-3 veces al día, y pequeñas cantidades de hidratos de carbono complejos como cereales integrales cinco veces al día.
    Una de las cosas más importantes a recordar es la relación de la cafeína con la glucemia. Por lo tanto, una de las mejores formas de asegurar el equilibrio glucémico es comiendo poco y a menudo. Eso también puede ser una estrategia para reducir las ansias de dulces y la compulsión de comer en exceso.

Dejar de depender de lo que no te hace bien te ayuda a acercarte a tu naturaleza, a llevar a cabo tus proyectos a corto y, sobre todo, a largo plazo, a desarrollar tu potencial.

Comer alimentos integrales diariamente: El grano de cereal integral (arroz integral, avena, cebada, quinoa, mijo, etc.), cocinado con agua y un pellizco de sal marina, acompañado de una pequeña cantidad de verduras, ayuda a normalizar la función de los intestinos, la glucemia y la necesidad de hidratos de carbono.

El sueño adecuado también es fundamental para reforzar el sistema inmunológico. El cuerpo aprende a depender de menos estimulantes y puede restaurar su energía natural.

Hacer ejercicio es muy importante: Caminar enérgicamente, ir en bici, hacer excursiones, correr… El ejercicio diario ayudará a eliminar toxinas.

Puede parecer extraño, pero una de las primeras cosas que se notan cuando se elimina la cafeína es más energía y más tranquilidad. Correr a todas partes llevando la energía al límite no siempre significa lograr hacer todo lo propuesto. A menudo se confunde la actividad con la productividad y el resultado es la descarga y el cansancio. Creando una energía interior estable, fuerte y tranquila, se pueden desarrollar las actividades lúcidamente y sin altibajos durante muchas más horas al día y se aprovecha más el tiempo de descanso.

Cambiar de hábitos y sustituir el café por otros bebidas sin estimulantes: eso quiere decir tomar otra bebida que puede parecer calmante, caliente y con un sabor parecido. Un buen sustituto es el yannoh o café de cereales, que se puede tomar con leche de arroz o de avena, caliente o frío.
Otras personas obtendrán la misma satisfacción con un té caliente cuando ya no tengan necesidad de cafeína. Hay tés muy sabrosos con teína o sin.

Desengancharse es fácil. Solo hay que querer. Una vez conseguido, nos invade un gran sentimiento de satisfacción por haber hecho lo que nos ha llevado hacia una vida mejor.

Bibliografía consultada: Macrobiotics for dummies. Verne

Artículo escrito por:

AgnesPerezAgnès Pérez. Consultora y cocinera macrobiótica. Profesora certificada de yoga iyengar. Dirige Ca L’Agnès, Escuela Macrobiótica de Cubelles (Barcelona).

http://agnesmacrobiotica.blogspot.com.es/

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+ info: agnesmacrobiotica@gmail.com

 

Núria Coll
Núria Coll

Directora de soycomocomo.es