Espinoso por fuera, dulce por dentro. Así es el higo chumbo, también conocido como higo de tuna o higo de pala. Tiene la piel muy gruesa y está cubierto de púas muy finas que casi no se ven. Por dentro está lleno de pequeñas semillas, un poco molestas, pero que también se pueden comer. Por si no lo habéis probado nunca, tiene un textura gelatinosa y un sabor que recuerda al del melón o la pera.

Las higueras de las Indias o nopales son originarios de México. Con el descubrimiento de América se llevaron hacia Andalucía y rápidamente se extendieron a la cuenca mediterránea. Aunque sea considerada una especie exótica invasora, después de cinco siglos ya forma parte de la estampa rural, sobre todo cerca de la costa. En algunas zonas, los agricultores la han utilizado para separar fincas y evitar visitas no deseadas. Hoy en día, se recomienda no plantarlas, porque sustituyen rápidamente a las especies autóctonas.

Los nopales son de la familia de las Cactáceas y en concreto del género Opuntia, del que hay unas 300 especies. La que encontramos en nuestras tierras suele ser Opuntia ficus-indica. El nombre científico viene del griego Opus, una ciudad griega donde crecía una planta espinosa y ficus-indica o ‘higuera de las Indias’, proviene del latín y hace referencia a su origen.

Propiedades nutricionales

Un higo del tamaño de un huevo de oca pesa aproximadamente unos 100 g y no llega a las 50 kcal. El higo es mayoritariamente agua (90%). Por eso es conocido como el dromedario vegetal que servía a los marineros para hidratarse en sus largos viajes.

  • Minerales: destaca en magnesio, calcio, potasio y fósforo.
  • Vitaminas: aunque no sea una de las frutas con más vitamina C, durante el siglo XVIII los marineros la llevaban en las bodegas y la iban plantando en zonas costeras para evitar el escorbuto (enfermedad típica de los navegantes por déficit de ácido ascórbico). También tiene niveles apreciables de vitamina A y B3.
  • Fibra soluble: las pectinas y el mucílago tienen efecto saciante y es un alimento para la microbiota intestinal.
  • Buen equilibrio de azúcares apto para diabéticos: fructosa, glucosa, galactosa y sacarosa.

Efectos sobre el organismo

Aunque era muy apreciado por la gente, el nopal no se empezó a investigar en el campo científico hasta los años 80 del siglo pasado. Se estudia en su conjunto: palas verdes o cladodios, fruto y flor. En el caso del fruto destaca por sus efectos:

  • Hepatoprotectores: el higo protege el hígado de sustancias hepatotóxicas. Incluso reduce los síntomas de la resaca después de consumir alcohol en exceso: náuseas, sequedad de boca y anorexia.
  • Antioxidantes: el efecto antioxidante se debe a las betalaínas, unos pigmentos naturales que atrapan radicales libres y detienen la cadena oxidativa. También destaca por su contenido en vitamina C, compuestos fenólicos y flavonoides.
  • Reguladores metabólicos: efectos beneficiosos sobre el metabolismo de la glucosa y los lípidos. La fruta es apta para diabéticos ya que ayuda a regular el azúcar en la sangre. Además, ayuda a reducir el colesterol LDL y mejorar los valores del colesterol total. Por lo tanto, se considera una buena fruta para prevenir el síndrome metabólico.

Cambios vitales

Los nopales en su conjunto son un alimento básico en México. Se consumen las palas jóvenes, conocidas como "nopalitos" como si fueran verdura. Además, han sido ampliamente usados por la medicina tradicional mexicana indígena y, actualmente, forman parte de la sabiduría popular.

  • Astringente: gran remedio para detener las diarreas tanto si se come el higo como si se hace una infusión con las flores. No sería una buena fruta si tenéis problemas de estreñimiento.
  • Protector de la mucosa gástrica: el mucílago del higo contribuye a regenerar la mucosa, lo que la convierte en una fruta indicada para la gastritis, la acidez de estómago o la úlcera de estómago.
  • Baja la fiebre: por su naturaleza fría, el zumo de los higos también se ha usado para bajar la fiebre.

Remedios tópicos:

  • La pulpa ayuda a calmar el escozor y el picor de picaduras de insectos.
  • Jarabe de higos chumbos: se ha usado tradicionalmente como remedio para la tos. La fibra de pectina tiene efecto demulcente y antitusivo. Los flavonoides también contribuyen al efecto antitusivo.
  • Los cladodios sirven para tratar heridas y contusiones. Se corta la penca por la mitad, se hierve o se calienta en el horno y se aplica por la parte de la pulpa en forma de cataplasma. Alivia el dolor y cicatriza las heridas. Las palas tienen propiedades antiinflamatorias.

Como se cocina

La manera más tradicional de consumir los higos chumbos es como fruta fresca. También se pueden consumir en forma de licuado, frutos secos, licor, confitura, sorbete o helado. En México la lista se alarga hasta productos tan diversos como harina, miel, jaleas, fruta en almíbar, etc., y subproductos de la industria como colorantes, pectinas o edulcorantes.
La estacionalidad de los higos va de agosto a noviembre (las más tardías). Se deben recolectar cuando todavía tienen tonalidades verdosas, amarillentas o anaranjadas con la piel brillante y firme. Cuando tienen un color rojo intenso y se empiezan a deformar quiere decir que ya están demasiado maduras y las semillas son demasiado grandes para el consumo. Debéis tener mucho cuidado a la hora de recolectarlas porque tienen muchas púas finas ¡y puede ser una misión peligrosa!


Se aconseja cogerlas con unas pinzas largas de cocina a primera hora de la mañana porque durante el día, con el calor, las púas se desprenden fácilmente con la ayuda del viento y las podéis ir poniendo en un cubo. Después, las barréis al suelo para que les caigan las púas y las volvéis a poner en el cubo para transportarlas. Una vez en casa, lavadlas bajo el agua del fregadero. Las podéis mover con unos guantes o utensilio de cocina.

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Como pueden quedar algunas púas, siempre es mejor tomar precauciones a la hora de pelarlas. Los más expertos lo hacen con guantes y un cuchillo. También lo podéis hacer con cuchillo y un tenedor. Primero cortad los extremos, haced un corte a lo largo del higo y le sacáis la piel hacia los lados. (Foto pelar con guantes y con cubiertos)

Recetas básicas

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  • Licuado: una receta muy fácil con un extractor de zumo lento. Es una buena opción cuando los higos están muy maduros y os ahorra masticar las semillas. Es delicioso simplemente con los higos y también combinado con zanahoria. A partir de ahí podéis ir probando con otras frutas o como parte de un zumo verde.
  • Macedonia de fruta: cortad fruta de temporada a trozos pequeños, como por ejemplo nectarina, higo y granos de granada, todo regado con zumo de higo.
  • Pudin de chía: poned en la nevera un cucharada sopera de semillas de chía con medio vaso de bebida vegetal, como por ejemplo la de coco. Al día siguiente montad el pudin con zumo de higo en la base, el pudin y trozos de higo en la parte superior. Si no os acaba de gustar la textura del higo con las semillas podéis coronar el pudin con licuado de higo. (Foto recetas)
  • "Queso de tuna": una receta tradicional mesoamericana para aprovechar el excedente de higos. Pelad los higos y cortadlos a trocitos. Cocinad con ¼ parte de agua y a fuego lento durante 5-8 horas. Ya veréis que se evapora todo el líquido y queda una masa con consistencia de puré espeso. Removed todo el tiempo para que no se pegue. Dejad enfriar el líquido en una fuente y os quedará una textura sólida y consistente parecida al membrillo.

En un nivel superior, en el Celler de Can Roca, el mejor restaurante del mundo, usan los higos para hacer postres como la espuma de color violeta (Aires de figues de moro del Cap de Creus), conocida porque aparecía en la película El somni de Francesc Aleu.

Resumen

El higo chumbo es una fruta excelente para disfrutarla fresca a finales de verano y principios de otoño. Es refrescante y saciante. Aunque sea muy dulce no provoca picos de glucemia, lo que la hace apta para diabéticos. Es un remedio astringente para cortar las diarreas.

Lluca Rullan

Periodista y dietista integrativa

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