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Dietas sin gluten

Ahora bien, como señalan los expertos de la Universidad Computense, cada vez hay más personas que optan voluntariamente, sin diagnóstico de un médico, por eliminar el gluten de su dieta porque creen que puede ser más saludable o porque buscan una solución a diferentes problemas digestivos u otros síntomas intestinales de origen indeterminado. De ahí que, actualmente, en el entorno médico o científico ya se hable de un nuevo trastorno llamado sensibilidad al gluten no celíaca (SGNC). Según estos mismos expertos, la SGNC podría afectar a más del 6% de la población.

Desde el punto de vista clínico, la SGNC no se diferencia mucho de la celiaquía, aunque los síntomas de la persona sensible al gluten son sobre todo manifestaciones extradigestivas, como alteraciones del comportamiento, dolor de huesos y articulaciones, pérdida de peso, fatiga crónica etc.

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¿Qué dicen los expertos?

Por un lado, según Ismael San Mauro y sus colaboradores, la ingesta de gluten parece que podría estar relacionada con otras enfermedades distintas de la celiaquía, como ciertas enfermedades neurológicas.

Ismael San Mauro y sus colaboradores han hecho una revisión exhaustiva de artículos sobre enfermedades que podrían estar relacionadas con el gluten y han llegado a la conclusión de que el gluten podría estar relacionado con algunas enfermedades neuronales en pacientes que no tienen antecedentes de celiaquía, y por los que podría ser beneficiosa una dieta sin gluten. Para el resto de enfermedades que han estudiado, como la esclerosis múltiple, el trastorno del espectro autista, la esquizofrenia, el trastorno de déficit de atención, la depresión, síndrome del colon irritable, la fibromialgia, la epilepsia o incluso la osteoporosis o trastornos de la fertilidad, los expertos reconocen que aún es pronto para poder afirmar cuál es el papel del gluten en estos trastornos porque de momento, se dispone de poca evidencia científica y hay que seguir investigando.

Aún es pronto para poder afirmar cuál es el papel del gluten en estos trastornos

Por otro lado, otro estudio científico publicado recientemente por expertos del hospital Royal Hallamshire (Gran Bretaña) subraya que la sensibilidad al gluten no celíaca (SGNC) no está exenta de controversias e incertidumbres. De hecho, como explican estos expertos, existe un debate sobre la existencia de la sensibilidad al gluten no celíaca (SGNC) intestinal y los síntomas extraintestinales en respuesta a la ingestión de alimentos que contienen gluten en personas que no tienen la enfermedad celíaca (alergia al trigo). En concreto, estos autores se plantean si es realmente el gluten o bien otros componentes del grano de determinados cereales los que producen los síntomas de la SGNC. La evidencia que han recogido estos científicos sugiere, de momento, que los carbohidratos fermentables, inhibidores de tripsina amilasa y aglutinina de germen de trigo también pueden ser los responsables de esta sensibilidad.

Si en algo coinciden los expertos es que hay que seguir investigando sobre las nuevas técnicas que pueden ayudar a diagnosticar la sensibilidad al gluten no celíaca en el futuro, y sobre el papel que puede tener el gluten en diferentes patologías.

¿Qué son los carbohidratos fermentables?

Los carbohidratos fermentables son hidratos de carbono (azúcares) de cadena corta que a menudo se absorben mal y son rápidamente fermentados por bacterias que se encuentran en el intestino grueso. Esto provoca un aumento de agua y de gas en el intestino que hace aparecer síntomas como hinchazón, flatulencias, dolor abdominal, diarrea o estreñimiento.

Los carbohidratos fermentables no son necesariamente malos, ya que sirven de alimento para las bacterias beneficiosas que hay en el intestino, pero las personas más sensibles a la acción de la fermentación pueden sufrir estos síntomas que hemos descrito.

Los carbohidratos fermentables son:

  • La fructosa (o azúcar de la fruta) que se encuentra en algunas verduras, frutas y miel. La fructosa también se añade a muchos productos alimenticios como glucosa-fructosa.
  • La lactosa (o azúcar de la leche), presente en la leche y en muchos productos elaborados con leche.
  • Los fructosanos, presentes en alimentos elaborados con trigo (panes, cereales y pasta). También se llaman fructooligosacáridos.
  • Los galactanos que se encuentran en algunas legumbres como los frijoles, las lentejas, los garbanzos y los guisantes.
  • Los polioles que podemos encontrar en ciertas frutas como manzanas y peras (y en los zumos de estas), y también en nectarinas, melocotones, albaricoques, cerezas, aguacates y frutas desecadas (higos, pasas y ciruelas). Los polioles a menudo se añaden también como edulcorantes en caramelos y golosinas sin azúcar (xilitol, maltitol, etc.).

Reducir los carbohidratos fermentables de la dieta, la llamada dieta FODMAP, mejora los síntomas en la mayoría de personas que son especialmente sensibles.

Qué es el gluten?

El gluten es una proteína formada a su vez por diferentes proteínas como la glutelina (que representa el 90%) y otras llamadas prolaminas (que son ricas en prolina y glutamina y están en las semillas de los cereales).

Las prolaminas son justamente las proteínas que producen en el cuerpo la reacción inmunológica de la enfermedad celíaca (intolerancia permanente al gluten). El intestino de las personas celíacas no absorbe bien el gluten, de manera que cuando este entra en contacto con el intestino delgado desencadena una reacción inflamatoria en las paredes del intestino delgado y lo acaba dañando. Como consecuencia, las personas que tienen esta enfermedad no pueden absorber bien los nutrientes de los alimentos, en especial la vitamina D, la vitamina K, o el hierro, entre otros.

La celiaquía puede manifestarse a cualquier edad y puede presentar síntomas o no. Según la Asociación de Celíacos de Cataluña, hay personas que pierden peso y también puede producir vómitos, diarreas, distensión abdominal, anemia ferropénica, alteraciones del carácter, infertilidad, entre otras cosas. Algunos celíacos solo presentan uno de estos síntomas; otros, los que denominamos asintomáticos, no llegan a presentar ninguno, aunque la ingesta de gluten también les afecta dañando el aparato digestivo.

El gluten lo podemos encontrar en diferentes cereales que consumimos habitualmente, como el trigo, el centeno, la cebada, la avena, el kamut o la espelta y también en derivados de estos grandes como el cuscús, el bulgur, la sémola, las pastas de trigo (macarrones, tallarines, fideos, udon, etc.), los productos de bollería (galletas, croissants y pasteles) y las bebidas destiladas o fermentadas a partir de cereales (cerveza y algunos licores).

El gluten da elasticidad a la masa del pan, y con la fermentación la masa gana volumen y esponjosidad. En la industria alimentaria el gluten también se utiliza como aditivo para dar viscosidad, espesor o volumen a diferentes productos alimenticios (mermeladas y confituras, charcutería, golosinas, helados, carnes y pescados precocinados, etc.).

¿Toda la culpa es del gluten?Meritxell Costejà

Licenciada en Ciencias Ambientales, Doctora en Política Ambiental y Profesora de Yoga.

 

Fuentes:

  • Aziz, I.; Hadjivassiliou, M.; Sanders, D,S. (2015). The Spectrum of nonceliac Gluten Sensitivity. Nature Reviews of Gastroenterology & Hepatology 12, 516-526.
  • Di Sabatino, A. et al. (2015). Small Amounts of Gluten in Subjects With Suspected Nonceliac Gluten Sensitivity: A Randomized, Double-Blind, Placebo-Controlled, Cross-Over Trial. Clinical Gastroenterology and Hepatology , Volume 13 , Issue 9 , 1604 – 1612.
  • San Mauro, I.; Garicano Vilar, E.; Collador Yurrutia, L. i M.J. Ciudad Cabañas (2014). ¿Es el gluten el gran agente etiopatogénco de enfermedad en el siglo XXI?. Nutrición Hospitalaria, 30(6):1203-1210.
  • www.xeviverdaguer.com
  • www.celiacscatalunya.org