Muchas personas, sobre todo mujeres, son las que en la consulta se quejan de tener poca energía, ir siempre cansadas y no descansar por las noches. Uno de los síntomas de tener la tensión baja es esta sensación de estar siempre cansado, sin fuerzas, con sueño y con algunos dolores de cabeza o mareos.

Si normalmente te pasa eso, que te sientes cansado a todas horas, también te gusta dormir mucho, te mareas a veces cuando te levantas de golpe, te cuesta concentrarte y tienes sed a menudo, seguramente tienes la tensión baja y no te habías dado cuenta. En este caso es importante que empieces a tomarte la presión. Encontrarás aparatos que la miden en la farmacia, por internet y por puntos. El tensiómetro de muñeca no ocupa mucho espacio y es muy fácil de usar. Si quieres, las primeras veces puedes ir a la farmacia o pedir a tu médico o nutricionista que te la tome.

Estos síntomas, sin embargo, puede que no vayan acompañados de tensión baja. Si fuera el caso, es necesario que mires cómo tienes el hierro, la tiroides, si duermes bastante y bien, si te estás alimentando con suficientes calorías o si estas calorías están llenas de nutrientes. Si no descansas bien, quizás es que cenas demasiado, o de manera demasiado copiosa, o que tu hígado tiene mucho trabajo. Si tienes mareos, revisa tu oído y tu espalda. Y si tienes dolores de cabeza a menudo, revisa si tu dieta es rica en histamina, mírate el atlas, haz funcionar mejor el hígado y cuídate la vista y el estrés.

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¿Qué quiere decir que tengo la presión baja?

En verano, y sobre todo las primeras semanas de sentirte así, tendrías que tomártela todos los días y a horas diferentes, e ir apuntando qué ritmo sigues a lo largo del día.

A 100/60 mmHg para abajo, la tensión empieza a ser baja (la tensión normal es 120/80). Esto quiere decir que tu flujo sanguíneo disminuye, que no tiene suficiente fuerza; las paredes arteriales están dilatadas y la cantidad de sangre y líquido a lo largo de todo el cuerpo no es suficiente.

Puedes estar siempre a 100/60 y que no te pase nada, ya que aquí hay un fuerte componente genético. Pregunta a tus padres, tíos, hermanos y abuelos cómo tenían la tensión de jóvenes (quizás ahora tienen hipertensión pero de jóvenes tenían la tensión baja). Pero si disminuye de estos parámetros de manera regular, puedes desmayarte, caerte y hacerte daño, y puede ser un problema porque el oxígeno no llega de manera correcta a algún órgano vital.

¿Cuáles son las causas de tener la presión baja más allá de un componente genético?

  • Sobrecarga hepática o desequilibrio hormonal: exceso de estrógenos (en la menopausia suele ocurrir a la inversa, bajan los estrógenos y sube la tensión). Sabrás que es tu caso si estos síntomas van acompañados de flujo vaginal abundante, heces blandas y mucha sensibilidad, entre otras cosas.
  • Problema cardíaco (sobre todo en personas mayores)
  • Diabetes
  • Embarazo
  • Infección por helicobacter pylori (esta sintomatología va acompañada de malas digestiones, distensión abdominal, gases…).
  • Reacción alérgica – producción excesiva de histamina (que es vasodilatadora). Consulta cómo hacer una dieta reguladora de histamina aquí.
  • Estrés o ansiedad regular, tal como explica Xevi Verdaguer: debido al agotamiento de cortisol.

Así pues, puede que una mezcla de diferentes causas haga que sufras más bajadas de tensión. Por tanto, hay que revisar y tratar diferentes frentes para evitar sentirse de esta manera en el día a día y poder afrontar la vida con más energía y ánimo.

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¿Cómo subir la presión?

  • Cierra y abre las manos de manera continuada para hacer que la sangre bombee con algo más de ritmo. Otro método muy común es apoyar las piernas en la pared.
  • Date una ducha de agua fresquita, nunca caliente.
  • Practica deporte de manera regular (día sí día no, como mínimo). No salgas a practicar deporte al aire libre en horas de mucho calor o sol, ni hagas mucho ejercicio un día y no vuelvas en un mes.
  • Cuidado con levantarte de la cama de golpe. Muévete lentamente, siéntate poco a poco y, con calma, levántate. Tienes que darle tiempo al cuerpo para que distribuya la sangre.
  • Evita estar muchas horas sentado o de pie, debes intentar que circule la sangre de manera correcta.
  • Controla que tengas suficientes proteínas.
  • Come a lo largo de todo el día, no salgas de casa sin haber comido nada, y no practiques deporte en ayunas si no eres un deportista experimentado y no tienes problemas de tensión.
  • Alimentos recomendados: encurtidos, snacks salados, sal de sésamo, tamari.
  • Tomar pastillas, gotas o infusiones de regaliz (gracias a la glicirricina), cardo mariano (por la tiramina), jengibre, ginseng siberiano, mate, menta, romero, guaraná, ajedrea, espino blanco, té negro o rojo, anís.
  • Toma tazas de cacao puro, café, o con polen de abejas.
  • No tomar sal de golpe o en mucha cantidad, sino sales minerales en general y a lo largo de todo el día. Las bebidas isotónicas o en lata más comerciales no son una buena opción. Mejor prepararte tu propia bebida con sal marina o alga kombu y zumo de frutas.

Bebidas para la hipotención

Bebida de almendra

  • 1 cucharadita de cacao
  • ½ cucharadita de café
  • ½ cucharadita de polen de abejas
  • Un frasco monodosis de guaraná

Infusión de invierno para la hipotensión

Neus Elcacho

Dietista integrativa y coach nutricional

Neus Elcacho

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